viernes, 20 de abril de 2018

382 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 no a la eutanasia


El Quinto mandamiento: No matarás

382. ¿Está permitida la eutanasia?

La eutanasia en sentido propio, es decir, toda acción u omisión que por su naturaleza y en la intención causa la muerte con el fin de eliminar cualquier dolor, constituye siempre un homicidio, gravemente contrario a la ley de Dios. [2277­-2279]


En cambio, no son eutanasia propiamente dicha y, por tanto, son moralmente aceptables la administración adecuada de calmantes (aunque ello tenga como consecuencia el acortamiento de la vida) o la renuncia a terapias desproporcionadas (al llamado encarnizamiento terapéutico), que retrasan forzadamente la muerte a costa del sufrimiento del moribundo y de sus familiares. La muerte no debe ser causada, pero tampoco absurdamente retrasada. Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. La legalización de la eutanasia es inaceptable no sólo porque supondría la legitimación de un grave mal moral, sino porque crearía una intolerable presión social sobre los ancianos, discapacitados o incapacitados y todos aquellos cuyas vidas pudieran ser consideradas por alguien como de «baja calidad» y/o como una carga social. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por eso, deben ser promovidos. 

no a la eutanasia
Cuidar al enfermo, no matarlo


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

jueves, 19 de abril de 2018

50º aniversario Camino Neocatecumenal: El Papa recibe al equipo responsable

Nota de prensa del Camino Neocatecumenal
Francisco con el equipo internacional responsable del encuentro © Camino Neocatecumenal
Durante la reunión, el Pontífice dio las gracias por el bien que el Camino está haciendo a la Iglesia y mostró su alegría al saber que enviará 36 nuevas missio ad gentes a todo el mundo, además de 20 comunidades en misión que irán a las periferias de Roma.
Entre otros temas, hablaron de la evangelización y la labor misionera que está llevando a cabo el Camino.
Kiko presentó al Santo Padre a María Ascensión Romero, que, a petición de la Santa Sede, y como establecen los estatutos, completa el equipo ante la falta de Carmen Hernández, quien falleció el 19 de julio de 2016.
Encuentro en Tor Vergata
El próximo sábado 5 de mayo, el Camino Neocatecumenal celebrará un gran encuentro internacional en Roma con motivo del 50 aniversario de su llegada a Roma, después de sus inicios en Madrid a finales de los años 60.
El encuentro comenzará a las 11 de la mañana y será presidido por el Papa Francisco, quien mostró su entusiasmo al recibir la propuesta hace unos meses de parte del iniciador y responsable internacional del Camino, Kiko Argüello.
El lugar escogido es Tor Vergata, área universitaria situada en la periferia de Roma, en homenaje a San Juan Pablo II, quien a lo largo de sus 26 años de pontificado acogió y apoyó al Camino. En Tor Vergata, situado en la periferia de Roma, se celebró la inolvidable Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en el año 2000.
Participarán unas 150 mil personas de todo el mundo y de los 5 continentes, y estarán representadas las 135 naciones en las que está implantado el Camino, además de cardenales, obispos y otras personalidades.
El encuentro será además un motivo de acción de gracias por el amor y fidelidad de Dios en estos años, el Papa Francisco hará el envío de 36 nuevas missio ad gentes que, a petición de otros tantos obispos, evangelizarán en zonas secularizadas o con poca presencia de la Iglesia, en ciudades de todo el mundo.
Francisco también enviará 20 comunidades de las parroquias de Roma –que han concluido esta iniciación cristiana– a otras de la periferia de la ciudad cuyos párrocos han solicitado su ayuda para llamar a los alejados de la fe.
El encuentro, que concluirá con canto del Te Deum como acción de gracias por estos 50 años, será conducido por el equipo internacional del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, el P. Mario Pezzi y Ascensión Romero, quien entró a formar parte del mismo recientemente.
Se recordará de manera muy especial a Carmen Hernández, co-iniciadora del Camino Neocatecumenal junto a Kiko, fallecida el 19 de julio de 2016.



8 grandes santos que tuvieron depresión, pero nunca se rindieron ante ella

Te sorprenderás con varios de los nombres de esta lista

LONELY MAN,BEACH
Incluso los santos de la estatura moral de Madre Teresa de Calcuta, admirada por creyentes y no creyentes, dan testimonio de haber sufrido algo que suena sorprendente y tal vez chocante para quien piensa que los santos vivieron en una burbuja de perfección aparte de la cotidianidad que afecta a los seres humanos “comunes”: el concepto de “la noche oscura del alma”.
El más famoso abordaje del tema y del término es, probablemente, el del místico español san Juan de la Cruz, reconocido como nada menos que Doctor de la Iglesia. Él describe esa profunda especie de crisis espiritual en el viaje hacia la unión con Dios en su célebre poema titulado, precisamente, “La noche oscura del alma” (siglo XVI).
Es un hecho que Dios permite, y con frecuencia, la drástica prueba de aridez espiritual, la completa falta de fervor sensible, la duda espesa respecto a Su existencia, la rebelión ante los injustos reveses de la vida, la desesperación frente a la tragedia o incluso la rutina que, día tras día, mes tras mes, se reviste de esa insoportable y amorfa ausencia de sentido…
Si el propio Cristo experimentó el drama del silencio del Padre en la más negra de todas las noches, al punto de que suplicara que apartara de Él ese cáliz durante su oración en el Huerto de los Olivos, a la espera de la Pasión, ¿por qué presumir que Dios fuera a ahorrarnos de experimentar la duda radical?
¿Por qué imaginar que Él nos privara de la oportunidad de escoger, libre y voluntariamente, abrazar la fe o rechazarla, confiar en Él o refutarlo, purificar el amor o mantenerlo templado, frágil, apoyado en incentivos cómodos y débiles?
Ni la vocación a la vida religiosa libra a un cristiano de la prueba espiritual.
Está claro que no siempre esa prueba es propiamente la enfermedad física y psíquica que hoy conocemos como depresión. Sin embargo, hay santos que, por los síntomas descritos por ellos mismos o por otros biógrafos, muy probablemente enfrentaron ese cuadro que actualmente es visto como “el mal del siglo”.
Algunos de los santos que posiblemente padecieran depresión son:

1 – San Agustín

Siglo IV.
© DR
Una radionovela sobre san Agustín
¡Sí! Una de las más icónicas y sublimes figuras representativas de la intensidad de la conversión cristiana y del poder extraordinario de la gracia santificadora; una de las personalidades más admiradas de la historia de la civilización occidental, incluso por no católicos y hasta por no cristianos: hasta él enfrentó, muy probablemente, los altos y bajos de los neurotransmisores y la inestabilidad psíquica y física que hoy la medicina denomina depresión.
Su mamá, santa Mónica, soportó con paciencia casi increíble la imprevisibilidad del hijo brillante, pero de temperamento terrible.
Agustín buscaba con intensa sinceridad la verdad y el sentido de la existencia, pero, en sus andanzas sin norte y según sus propios términos, él la buscaba en la apariencia de las cosas creadas, en los deleites y placeres de los sentidos, lejos de Dios y cada vez más lejos de sí mismo.
Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste”, declaraba en Confesiones, obra maestra de la espiritualidad no sólo cristiana, sino universal.
La terquedad de la gracia, sin embargo, fue más irreductible aún que la de él mismo y, encontrar el canal de las “indesanimables” oraciones de su madre y la admirable influencia del gran obispo san Ambrosio, llevó al rebelde y angustiado Agustín a finalmente rendirse a Dios y acoger el bautismo. Más aún: se consagró a Dios y llegó también a ser obispo.
Después de morir la mamá, sin embargo, y durante los más de cuarenta años que siguieron, su personalidad poderosa aún se manifestaría con frecuencia en la propensión a la rabia implacable y a la … depresión severa.
San Agustín se levantaba de esos abismos por medio de la oración, del sacrificio y el trabajo.
Ocuparse fue un gran remedio, tanto en las muchas responsabilidades de obispo como en las muchas horas de reflexión, estudio y oración que lo transformaron en gran defensor de la doctrina de la Iglesia.

2 – Santa Flora de Beaulieu

Siglo XIV.
CC
Ella tuvo una infancia normal, pero cuando sus papás empezaron a buscarle marido, lo rehusó y anunció que iba a dedicar la vida a Dios entrando en un convento.
Sin embargo, esa decisión, tomada en un contexto turbulento, desencadenó una fase intensa y prolongada de depresión que afectaba de tal modo su comportamiento que incluso para las otras hermanas era una prueba convivir con ella.
Con la gracia de Dios, el tiempo y la ayuda de un confesor comprensivo, Flora hizo gran progreso espiritual precisamente a causa del desafío de la depresión que ella enfrentó con empeño.

3 – San Ignacio de Loyola

Siglo XVI.
Public Domain
La personalidad poderosa del gran santo fundador de los padres jesuitas también era dada a sentimientos de profunda inquietud y sufrimiento.
El sentido de certeza y convicción que él demuestra en su autobiografía (escrita en tercera persona) no vinieron con facilidad.
Después de convertirse, Ignacio tuvo que luchar contra un feroz periodo de escrupulosidad, término que, en la ascesis cristiana, se refiere a la tentación de sentirse siempre en grave pecado por cada mínima falla personal en el cumplimiento de deberes y en la vivencia de las virtudes.
Esa prueba vino seguida de una depresión tan seria que él llegó a pensar en el suicidio. Dios lo sacó del abismo de tinieblas y sufrimiento interior inspirándolo a realizar grandes cosas en la vida en nombre de Cristo y su Iglesia.
El propio Ignacio define como “desolación” la experiencia que enfrentó en sus ejercicios espirituales: un estado de gran inquietud, irritabilidad, desconsuelo, inseguridad respecto a sí mismo y a sus decisiones, dudas atemorizantes, gran dificultad de perseverar en las buenas intenciones…
De acuerdo con Ignacio, Dios no causa desolación, sino que la permite para “sacudirnos” como pecadores y llamarnos a la conversión.
A partir de su experiencia, san Ignacio da consejos para reaccionar a la desolación: no desistir ni alterar una buena resolución anterior; intensificar la conversación con Dios, que dará el alivio en el momento oportuno.
Él descubrió, en resumen, que la depresión puede ser un gran desafío espiritual y una excelente oportunidad de crecimiento.
Estos consejos siguen perfectamente válidos, pero hoy, es de importancia crucial añadir un consejo más: buscar ayuda médica adecuada.
Los avances de la medicina dejan claro que, en la mayoría de los cuadros verdaderamente depresivos, la medicación psiquiátrica es indispensable para volver a equilibrar los neurotransmisores, pues se trata de una enfermedad propiamente dicha y no sólo de una “fase de tristeza”.
El tratamiento de la depresión clínica tiene dos vertientes interdependientes: el trabajo interior personal, que puede ser acompañado por un buen psicólogo u orientador cualificado, y el trabajo de la medicina, acompañado por un psiquiatra serio y bien actualizado.

4 – Juana Francisca Frémyot de Chantal

Siglo XVI.
GFDL-CC
Durante ocho años, ella vivió feliz su matrimonio con el barón de Chantal. Pero, cuando el marido murió, su suegro, vanidoso y obstinado, forzó a Juana y a sus tres hijos a ir a vivir con él, provocando una rutina de continuos sinsabores, duras pruebas de paciencia y… depresión.
En lugar de anclarse en el victimismo, como desgraciadamente es común desde siempre hasta hoy, santa Juana escogió mantener la alegría y responder a las crueldades del suegro con caridad y comprensión.
Incluso después de establecer una cordial y santa amistad con el gran obispo san Francisco de Sales y trabajar con él en la creación de una orden religiosa para mujeres de más edad, Juana seguía viviendo momentos de gran sufrimiento e injusto juicio – y seguía, también, respondiendo con alegría, trabajo esforzado y espíritu orientado a Dios.
A ese propósito, san Francisco de Sales tiene un consejo revelador para quien sufre esa prueba:
“Refrésquese con música espiritual, que muchas veces ha provocado al demonio a cesar sus artimañas, como en el caso de Saul, cuyo espíritu maligno se apartó de él cuando David tocó su arpa delante del rey. También es útil trabajar activamente, y con toda la variedad posible, para desviar la mente de la causa de su tristeza”.

5 – San Noel Chabanel

Siglo XVII.
CC
Sacerdote jesuita, mártir norteamericano, trabajó entre los indios hurón con san Charles Garnier. Los misioneros, en general, desarrollaron gran empatía por aquellos a quienes evangelizaban; sin embargo, no fue el caso del cura Noel: él sentía repugnancia por los indios y por sus costumbres, además de inmensa dificultad para aprender su lengua, completamente diferente a la de cualquier idioma europeo, sin hablar de los brutales desafíos que la vida en un ambiente casi salvaje comportaban.
Todo ese conjunto de pruebas generó en él un sentimiento duradero de ahogo espiritual. ¿Cómo respondió? Haciendo un voto solemne de jamás desistir ni abandonar su misión. Y ese voto lo mantuvo hasta el día de su martirio.

6 – Santa Isabel Ana Bayley

Siglo XVIII.
Nheyob CC
La primera santa nacida en suelo estadounidense sufría con la continua sensación de soledad y melancolía, tan profunda que pensó varias veces en matarse.
Ella tuvo muchos problemas en su vida, especialmente relacionados con su familia. La lectura, la música y el mar la ayudaron a ser más alegre. Cuando se convirtió, la Eucaristía y la caridad comenzaron a ser su gran fuerza diaria.

7 – San Juan María Vianney

Siglo XIX.
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Conocido como el Cura de Ars, él es uno de los sacerdotes más queridos de la historia de la Iglesia, modelo de párroco devoto y de pastor que superó las muchas y graves limitaciones intelectuales propias para guiar a las almas con maestría por el camino de la vida de gracia.
A pesar de todo el bien que hacía, él no lograba mirar su propia relevancia frente a Dios y convivía persistentemente con un fuerte complejo de inutilidad personal, síntoma de la depresión que lo acompañó durante toda la vida.
En los momentos más difíciles, él recurría al Señor y, a pesar del sufrimiento, renovaba la determinación de perseverar en su trabajo con confianza, fe y amor a Dios y al prójimo.

8 – Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

Siglo XX.
STEIN
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La santa carmelita descalza que había nacido judía y crecido atea sufrió con la depresión durante un largo periodo. Llegó a escribir:
“Me encontré gradualmente en profunda desesperación… No podía atravesar la calle sin querer que un carro me atropellara y no saliera viva de ahí”.
Desde antes de convertirse, principalmente en las muchas ocasiones en que fue despreciada y humillada por ser mujer y de origen judío, Edith sufrió intensamente la depresión.
Intelectual, filósofa, discípula y hasta asistente de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología, ella finalmente encontró en Dios la Verdad que tanto buscaba, a partir de la lectura de la obra de santa Teresa de Jesús.
Abrazó entonces la gracia con tanta sed que de ella sacaba las fuerzas para lidiar no sólo con sus dolorosos sufrimientos interiores, sino también con las tinieblas mortíferas del nazismo.
Edith Stein, que adoptó en el convento carmelita el nombre religioso de Teresa Benedicta de la Cruz tras convertirse y consagrarse a Dios radicalmente, fue capaz de perseverar hasta el martirio, manteniendo la lucidez, la fe, la esperanza y el amor incluso en la prisión y en la ejecución a la que fue sometida cobardemente en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.
¿Ese final de vida terrena parece particularmente deprimente? Pues lo es realmente. Sin embargo, como todo en esta vida hay otro lado, ella enfrentó ese escenario extremo con la serenidad y la paz de espíritu de quien aprendió a lidiar con los altos y bajos de la depresión, mirando más allá de lo inmediato y abrazando una vida que no acaba porque es eterna – y que es capaz de brillar hasta en las tinieblas más densas de la muerte en un campo de concentración.
Aleteia


Ex-satanista mexicano regresa a la Iglesia y da testimonio: “¡El rosario es poderoso!”

"Cuando alguien reza el rosario, ¡el mal se irrita! ", afirma el hombre que había pasado cuatro largos y oscuros años en una secta satánica

David Arias
David Arias nació en la Ciudad de México, pero a los 16 años se mudó a California, donde compañeros de la escuela lo introdujeron al famoso juego ocultista de la oiuja y lo invitaron a usarlo en un cementerio para contactar con demonios.
Aunque fue educado en una familia “culturalmente católica”, David cuenta que tenía muchas discusiones con sus padres y familiares. Él se describe así mismo como un “perturbador”.
De bases frágiles en la fe, no fue difícil que los nuevos amigos californianos lo convencieran para participar en fiestas secretas que incluían todo tipo de promiscuidad sexual y consumo ilimitado de alcohol y de drogas.
Tampoco tardó en que lo invitaran a formar parte de un grupo cerrado que denominaban “la iglesia de Satanás“.
En ese grupo había gente de todas la edades, etnias y clases sociales, desde aquellos que sólo iban vestidos de negro y que se pintaban los ojos y labios de negro hasta otros que, según David, “parecían autoridades”: médicos, abogados, ingenieros…
Con 16 años de edad, David era uno de los más jóvenes. El grupo tenía cuidado de evitar a la policía y amenazaba con matar a cualquier miembro que divulgara las prácticas internas.
Fueron cuatro largos años participando en la secta. Pero lo que el propio David define como “un vacío interior” fue lo que lo llevó a renunciar a ese estilo de vida macabro y volver a Dios y a su fe católica original.
Después de reemprender el camino de vuelta, David se casó, tuvo hijos y empezó a participar activamente en la vida parroquial, compartiendo con todos la oscura historia de su pasado, en especial con la comunidad hispana de California.
Hoy, David insiste para que los papás acompañen muy conscientemente a sus hijos, ya que los niños “tienen muy fácil acceso a muchas cosas bastante perjudiciales”.
Además de eso, recomienda participar siempre en la misa, confesarse con regularidad y rezar el rosario. Y subraya:
“El rosario es poderoso. Cuando alguien reza el rosario, ¡el mal se irrita!” 
 aleteia





381 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 no a la pena de muerte

El Quinto mandamiento: No matarás

381. ¿Por qué se opone la Iglesia a la pena de muerte?
La Iglesia es contraria a la pena de muerte porque es «tan cruel como innecesaria» (San Juan Pablo II, St. Louis, 27.01.1999). [2266­-2267]
Todo Estado de derecho tiene por principio también el deber de castigar proporcionadamente. En la encíclica Evangelium Vitae (1995) el Papa no dice ciertamente que la aplicación de la pena de muerte sea en todos los casos una pena inaceptable y desproporcionada. Quitar la vida a un criminal es una medida extrema, a la que un Estado sólo debe recurrir en «casos de absoluta necesidad». Esta necesidad se da cuando la sociedad humana no se puede defender más que con la muerte del reo. Pero estos casos, dice San Juan Pablo II, «son ya muy raros, por no decir prácticamente inexistentes».
 no a la pena de muerte

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

miércoles, 18 de abril de 2018

¿Crees que tus hijos podrían estar viendo porno en su móvil?

El 10% de los consumidores de porno en Internet tiene menos de 10 añ

CHILDREN
Cuando a un niño se le entrega un móvil, se le ha concedido una libertad que debe saber manejar. Para ello han de contar con una sólida educación  de los padres en temas relacionados con la sexualidad porque, de no ser así, los expertos afirman  que acudirán al teléfono para que resuelva sus dudas e inquietudes relacionadas con esta importante cuestión.
En ese momento, los niños entran en un oscuro mundo que les dañará para siempre. Sí, sabrán latín, pero no sabrán Amar.
Para concienciarnos sobre esta cuestión, el operador de telefonía Orange ha puesto en marcha #PorUnUsoLoveDeLaTecnología, una interesante campaña publicitaria que seguro te hará reflexionar.







No dejes que sea el móvil la fuente de educación sexual de tu hijo. Habla con él antes de que sea demasiado tarde.




cfr. Blanca de Ugarte, aleteia



4 Llamado a entregarte

 La actividad que santifica

El Papa Francisco escribe en su Exhortación Apostólica 'Gaudete et exultate' dirigiéndose a TÍ:

La actividad que santifica

25. Como no puedes entender a Cristo sin el reino que él vino a traer, tu propia misión es inseparable de la construcción de ese reino: «Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia» (Mt 6,33). Tu identificación con Cristo y sus deseos, implica el empeño por construir, con él, ese reino de amor, justicia y paz para todos. Cristo mismo quiere vivirlo contigo, en todos los esfuerzos o renuncias que implique, y también en las alegrías y en la fecundidad que te ofrezca. Por lo tanto, no te santificarás sin entregarte en cuerpo y alma para dar lo mejor de ti en ese empeño.

26. No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio. Todo puede ser aceptado e integrado como parte de la propia existencia en este mundo, y se incorpora en el camino de santificación. Somos llamados a vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión.

27. ¿Acaso el Espíritu Santo puede lanzarnos a cumplir una misión y al mismo tiempo pedirnos que escapemos de ella, o que evitemos entregarnos totalmente para preservar la paz interior? Sin embargo, a veces tenemos la tentación de relegar la entrega pastoral o el compromiso en el mundo a un lugar secundario, como si fueran «distracciones» en el camino de la santificación y de la paz interior. Se olvida que «no es que la vida tenga una misión, sino que es misión»[27].

28. Una tarea movida por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no será santificadora. El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo. De ahí que suela hablarse, por ejemplo, de una espiritualidad del catequista, de una espiritualidad del clero diocesano, de una espiritualidad del trabajo. Por la misma razón, en Evangelii gaudium quise concluir con una espiritualidad de la misión, en Laudato si’ con una espiritualidad ecológica y en Amoris laetitia con una espiritualidad de la vida familiar.

29. Esto no implica despreciar los momentos de quietud, soledad y silencio ante Dios. Al contrario. Porque las constantes novedades de los recursos tecnológicos, el atractivo de los viajes, las innumerables ofertas para el consumo, a veces no dejan espacios vacíos donde resuene la voz de Dios. Todo se llena de palabras, de disfrutes epidérmicos y de ruidos con una velocidad siempre mayor. Allí no reina la alegría sino la insatisfacción de quien no sabe para qué vive. ¿Cómo no reconocer entonces que necesitamos detener esa carrera frenética para recuperar un espacio personal, a veces doloroso pero siempre fecundo, donde se entabla el diálogo sincero con Dios? En algún momento tendremos que percibir de frente la propia verdad, para dejarla invadir por el Señor, y no siempre se logra esto si uno «no se ve al borde del abismo de la tentación más agobiante, si no siente el vértigo del precipicio del más desesperado abandono, si no se encuentra absolutamente solo, en la cima de la soledad más radical»[28]. Así encontramos las grandes motivaciones que nos impulsan a vivir a fondo las propias tareas.

30. Los mismos recursos de distracción que invaden la vida actual nos llevan también a absolutizar el tiempo libre, en el cual podemos utilizar sin límites esos dispositivos que nos brindan entretenimiento o placeres efímeros[29]. Como consecuencia, es la propia misión la que se resiente, es el compromiso el que se debilita, es el servicio generoso y disponible el que comienza a retacearse. Eso desnaturaliza la experiencia espiritual. ¿Puede ser sano un fervor espiritual que conviva con una acedia en la acción evangelizadora o en el servicio a los otros?

31. Nos hace falta un espíritu de santidad que impregne tanto la soledad como el servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor. De este modo, todos los momentos serán escalones en nuestro camino de santificación.


 La actividad que santifica
Dando testimonio de fe a sus clientes

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380 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.



legí­tima defensa

El Quinto mandamiento: No matarás

380. ¿Por qué, sin embargo, se debe aceptar la muerte del otro en el caso de legítima defensa?

Quien ataca la vida de otros puede y debe ser frenado, en caso necesario mediante la muerte del agresor. [2263-­2265, 2321]

La legítima defensa no es sólo un derecho; puede ser incluso un deber grave para quien es responsable de la vida de otros. No obstante, las medidas de legítima defensa no deben recurrir a medios abusivos ni ser desproporcionadamente violentas.

legí­tima defensa


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

martes, 17 de abril de 2018

3 Tú tienes una misión en Cristo


 Tu misión en cristo

El Papa Francisco ha escrito en su Exhortación Apostólica dirigiéndose a TI

Tu misión en Cristo

19. Para un cristiano no es posible pensar en la propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad, porque «esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Ts 4,3). Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio.

20. Esa misión tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde él. En el fondo la santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él. Pero también puede implicar reproducir en la propia existencia distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor. La contemplación de estos misterios, como proponía san Ignacio de Loyola, nos orienta a hacerlos carne en nuestras opciones y actitudes[18]. Porque «todo en la vida de Jesús es signo de su misterio»[19], «toda la vida de Cristo es Revelación del Padre»[20], «toda la vida de Cristo es misterio de Redención»[21], «toda la vida de Cristo es misterio de Recapitulación»[22], y «todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en él y que él lo viva en nosotros»[23].

21. El designio del Padre es Cristo, y nosotros en él. En último término, es Cristo amando en nosotros, porque «la santidad no es sino la caridad plenamente vivida»[24]. Por lo tanto, «la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya»[25]. Así, cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo.

22. Para reconocer cuál es esa palabra que el Señor quiere decir a través de un santo, no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas. No todo lo que dice un santo es plenamente fiel al Evangelio, no todo lo que hace es auténtico o perfecto. Lo que hay que contemplar es el conjunto de su vida, su camino entero de santificación, esa figura que refleja algo de Jesucristo y que resulta cuando uno logra componer el sentido de la totalidad de su persona[26].

23. Esto es un fuerte llamado de atención para todos nosotros. Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy.

24. Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu, para que eso sea posible, y así tu preciosa misión no se malogrará. El Señor la cumplirá también en medio de tus errores y malos momentos, con tal que no abandones el camino del amor y estés siempre abierto a su acción sobrenatural que purifica e ilumina.

 Tu misión en cristo


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