viernes, 18 de agosto de 2017

¿Cómo se construye la intimidad conyugal con éxito?

En la búsqueda de patentes para disfrutar de una vida íntima exitosa en el matrimonio, podemos pasar por alto la pista más importante: la de renunciar el egoísmo: tanto en el dormitorio, como en la vida cotidiana

Entre las causas que afectan negativamente a la intimidad en el matrimonio se citan a menudo: la rutina, la fatiga, la confusión, e incluso, el aburrimiento. Sin embargo, es cierto que no hay nada más destructivo que… el egoísmo. Este se centra sólo en mis necesidades como: comer, beber, disfrutar de los bienes y también del sexo.

No sólo (cuentan) mis necesidades

No estoy acusando al hecho de tener necesidades. Comprenderlas y hacerse responsable de ellas demuestra la madurez y determina, en gran medida, nuestro éxito en la comunicación con otras personas. Cuando una esposa casi no se mantiene de pie por lo cansada que está, es ella misma la responsable de su descanso y no tiene por qué hacer reproches a todo el mundo por haberse olvidado de ella. Cuando un esposo necesita de actividad física para estar en forma, determina un horario para ir a patear la pelota con sus colegas en lugar de culpar a su esposa e hijos por quitarle el tiempo para hacerlo.
Sin embargo, la intimidad es un lugar donde “la necesidad” exige una definición diferente. El punto de partida sería la necesidad de cercanía en la que están implicadas dos personas y no una. Cuando una de las dos personas sólo piensa en satisfacer “sus propias necesidades”, uno comienza a herir al otro.
A una persona se la puede herir de diferentes maneras, pero desde luego lo peor sería tratarla de manera instrumental. En la esfera de la sexualidad esto produce enormes estragos a nivel emocional difícil de arreglarlo después. En una zona en la que una persona debería sentirse lo más segura posible, se cuelan la humillación y falta de dignidad. Y, como escribió Karol Wojtyla, una persona nunca debe ser un medio para un fin, porque sólo merece amor.

Confianza y aceptación

Así que en lugar de pensar en “las propias necesidades” y no en las de nuestra pareja, se debe activar una perspectiva mucho más profunda como la construcción de una relación plenamente voluntaria, como de dos seres diferentes entre sí que se entregan el uno al otro. Entonces nuestro encuentro íntimo se hace necesario para ambos, para dar y recibir algo extremadamente importante. Se convierte en un acto de confianza mutua y de aceptación. De estar atento a la fragilidad del otro y a sus necesidades. De la disposición a enriquecer a otra persona con nuestro ser, aunque lo que entreguemos sea tan imperfecto como nosotros mismos.
Cuando el cuerpo no dialoga sobre el amor, trata de satisfacer solo su hambre.El egoísmo, sin embargo, es insaciable. Da igual cuánto se lleve para sí mismo, deja al hombre en un estado de insatisfacción y frustración.
Además, el lenguaje corporal expresa las actitudes de lo que sucede en nuestra vida cotidiana. Si pretendemos siempre tener razón, entonces el dormitorio se convierte en un lugar de la dominación y subordinación. Si día a día todo lo que se recibe del marido o de la mujer es percibido como una decepción, entonces cuando este o esta se entreguen al otro, también será insuficiente. Si en la lista de prioridades de la vida el marido o la mujer ocupan el último lugar, entonces también sus encuentros íntimos serán tratados de manera superficial y como cualquier otro asunto.

¿Quién soy para ti?

Cuando dos personas se juntan como si de en un mismo cuerpo se tratara, con su dolor, sus figuras imperfectas, su propia condición física y su carga emocional, se preguntan: “¿quién soy para ti?”. Por lo tanto, la proximidad exige de un gran esfuerzo para no herir al otro, para no quitarle nada, para darle la ternura que sólo puede nacer del amor, que no establece condiciones previas ni reclamaciones de ningún tipo y nunca juega con la carta de chantaje o sensación de superioridad.
Cuando pienso en ello, llego a la conclusión de que lo que mejor nos prepara para este encuentro es el gesto de “lavarle los pies” al otro, a través de estas pequeñas cosas en las que expreso mi preocupación por el marido o la mujer, incluso si él o ella no los puede ver. Cuando no suelto esa palabra hiriente. Cuando le echo una mano en sus tareas. Cuando le digo un cumplido. Y no se refiere sólo que el hombre le tenga que decir piropos a la mujer para tenerla más cerca. Por lo general, se refiere a que el marido o la esposa provoquen el “wow” en la persona amada – que cuando se encuentren juntos en la intimidad, no habrá duda ninguna de que es alguien importante para el otro.

Por Malgorzata Rybak.



233: ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

confesión de pecados graves


233. ¿Qué pecados hay que confesar?

Los pecados graves, que se recuerden tras un examen de conciencia minucioso, y que aún no se hayan confesado, sólo pueden ser perdonados, en circunstancias normales, en la confesión sacramental individual. [1457]

Es cierto que ante la confesión nos sentimos cohibidos. Pero superar esto es ya el primer paso para sanar interiormente. A menudo ayuda pensar en que también el PAPA debe tener valor para confesar a otro sacerdote y con ello a Dios— sus faltas y debilidades. Sólo en casos de necesidad existencial (como por ejemplo en la guerra, en un bombardeo o en otra circunstancia en la que un grupo de personas se encuentre en peligro de muerte) puede un sacerdote conceder la absolución a un grupo de personas, sin que previamente se haya dado una confesión individual de los pecados (es la llamada absolución general). En cualquier caso, si se supera esta circunstancia, hay que confesar individualmente los pecados graves en la primera ocasión que se tenga. 
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El pecado grave separa de Dios

Píldoras para confesarse



* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Diez formas en las que puedes herir a tu esposa sin darte cuenta: la Biblia advierte de ellas


Diez formas en las que puedes herir a tu esposa sin darte cuenta: la Biblia advierte de ellas

Puede no haber mala intención, pero son pequeños detalles fácilmente corregibles 
para que no minen la confianza mutua.

C.L. / ReL
"Antes de profundizar en este tema, es importante saber algo: una mujer debe comprender que, por encima de todo, ella es hermosa a los ojos de su Creador. Aunque quiera superar el examen de su esposo, ante todo «se prendará el Rey de tu belleza» (Sal 44, 12).

Es la reflexión con la que Molly Parker, tras 22 años de matrimonio (tiene tres hijos y vive en California), comenta en Crosswalk diez formas con las que un hombre puede hacer sentir "fea" a su mujer (en un sentido que va más allá de la condición física) sin decir una sola palabra y sin intención alguna de hacerlo. No es que Molly diga que hay todas deben evitarse siempre... pero tampoco deben quedar todas sin evitar nunca. Y el caso es que de todas ellas, de una forma u otra, nos previene la Biblia.

1. Escatima los cumplidos
Una mujer desea que se le preste atención, y si su marido (aquel cuya opinión es más importante) no es capaz de dedicarle un cumplido, ella empezará a preguntarse si hay algo que falla en ella. Si se ha arreglado y está atractiva, si asombra a su marido con su capacidad para la multi-tarea, si prepara unas comidas excelentes, "ella quiere que él se lo diga" y "él debe hacérselo saber".

"La ansiedad en el corazón deprime al hombre, pero una palabra buena le causa alegría" (Prov 12, 25).

2. No tiene en ningún lado una foto de su mujer
"Una vez visité a mi marido en el trabajo y vi algo hermoso: ¡Yo! Ahí estaba, sobre su mesa, dentro de un pequeño marco que todos podían ver. Me sentí honrada y querida y, si he de ser sincera, algo coqueta. No tienes bastante de mí fuera de casa, ¿eh, machote?", cuenta Molly, quien ofrece como alternativa... un fondo de pantalla en el ordenador.

"Que en las puertas la alaben sus obras" (Prov 31, 31).

3. Mira frecuentemente a otras mujeres
Por cada marido que mira como no debe en la playa o en la calle, "hay una esposa que se siente poco deseable e insuficiente", que puede llegar a pensar "que no es lo bastante buena". Y si el hombre no se reprime de esos "exámenes de arriba abajo" a otras mujeres, "él llegará a pensar lo mismo". Molly explica por qué: "Mirar de esa manera en público puede conducir fácilmente a mirar de esa manera en privado", ya sea con una relación extraconyugal o mediante la pornografía.

"Todo el que mira a una mujer para codiciarla, ya en su corazón cometió adulterio con ella" (Mt 5, 28).

4. Nunca le regala nada
"Nunca olvidaré", recuerda Molly, "lo bien que me sentí el día en el que mi marido me compró una blusa escogida por él mismo. ¿Por qué? Porque él pensó que me sentaría bien. Y entonces me lo imaginé en la tienda diciéndose a sí mismo: 'Me gustaría verla con esto puesto'. Eso le hizo atractivo para mí, y me hizo sentirme atractiva a mí. Ambos ganamos". Porque el mejor regalo de un hombre a una mujer es él mismo, añade.

"El alma generosa será saciada, y quien riega también él mismo será regado" (Prov 11, 25).

5. Siempre está mirando su teléfono móvil
Los tiempos de juntarse en un sofá, o en el coche, o en un restaurante, sin la compañía del celular, puede que hayan pasado para siempre: "Pero el día que un hombre hace el primer movimiento y apaga el móvil, mirándote a los ojos como si fuera la primera cita... sin distracciones... su mujer está segura de que es vista y escuchada... todo lo contrario de sentirse fea".

"Vosotros, hombres, tratad a conciencia con la mujer, dándole el debido honor como coheredera de la gracia de la vida" (I Pe 3, 7).

6. Acurrucarse no le basta
Molly confiesa lo mucho que le gustan que su marido le haga cosquillas en la espalda. O disfrutar de un helado estirando las piernas sobre las de su marido. Sin más pretensiones. "Por eso, cuando un hombre quiere sexo y solo sexo, su mujer se siente usada como un electrodoméstico", dice, "como si él la viese solo cual alguien con una función".

"Que el marido dé a su mujer el débito, y la mujer de igual modo al marido" (I Cor 7, 3).

[En realidad esta referencia neotestamentaria que aduce Molly alude precisamente al débito conyugal {debitum, dice la Vulgata}, esto es, al sexo, y asi la hemos transcrito. Lo que pasa es que la autora cita por la versión protestante de la Biblia conocida como King James o Rey Jacobo, que utiliza "benevolence" {versión antigua} o "affection" {versión nueva} en vez de "débito" ("El marido dé a su mujer cariño", transcribe Molly). Sin embargo, todo el contexto de los versículos 1 a 7 de esa carta de San Pablo, incluso en la versión protestante, alude a la relación propiamente carnal. En cualquier caso, que el versículo aducido por Molly no case bien con la idea que ella quiere apoyar no quita fuerza a la idea misma de la importancia de las muestras de cariño más allá del sexo.]

7. Se come la última magdalena para que no lo haga ella
"Cuando un hombre se come la última magdalena para 'ayudar' a su mujer a perder peso, o le pone estratégicamente las zapatillas de deporte a los pies de la cama, ella se va a sentir fea. Y aunque él cree que es sutil, ella sabe exactamente lo que está pasando", advierte Molly: " Es importante que un hombre muestre afecto hacia su esposa ahora, esté o no en plena forma".

"Regocíjate con la mujer de tu juventud" (Prov 5, 18).

8. Prefiere las cosas de hombres
Molly ve bien que los hombres necesiten su espacio y su momento para sus cosas y sus amigos. "Pero cuando su lugar de esparcimiento se parece más a un lugar de escape, su mujer puede preguntarse por qué él ya no busca su compañía", incluso hasta temer que alejarse de algún vicio, como el alcohol, implique alejarse también de ella.

"Goza de la vida con la mujer que ames todos los días de tu vida fugaz" (Eclesiatés 9, 9).

9. No le importa que otros hombres dediquen atención a su mujer
No todos los celos son pecaminosos, recuerda Molly: "Sin un marido ve que otro hombre intenta seducir a su esposa, tiene derecho a estar celoso; debe estar celoso". Así que "para honrar y defender a su mujer y no descuidar su compromiso con ella,  un hombre debe estar ojo avizor. Ese toque de saludables celos no solo protegerá su matrimonio, sino que hará que su mujer se sienta deseable".

"Yahvé tiene por nombre Celoso. Un Dios celoso es" (Éx 34, 14).

10. Habla mejor de otras mujeres que de la suya propia
Si una mujer oye a su marido calificativos respecto a otras mujeres que nunca oye respecto a ella (da igual que sean valoraciones físicas que intelectuales), se sentirá cualquier cosa menos bien, "lo cual es especialmente verdad si Doña Guapísima o Doña Brillante son conocidas de la pareja, no meras estrellas de Hollywood". Porque toda mujer tiene algo hermoso que ofrecer al mundo, pero es dentro del matrimonio donde ha de sentirse única entre un millón.

"Única es mi paloma, única mi perfecta" (Cantar de los Cantares 6, 8).

232: ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


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Después  cumplir con la penitencia impuesta


232. ¿Qué debo hacer en una confesión?
Pertenecen a toda confesión el examen de
conciencia, la contrición o arrepentimiento, el propósito de enmienda, la confesión y la penitencia. [1450-1460, 1490-1492, 1494]

El examen de conciencia debe ser a fondo, pero nunca puede ser exhaustivo. Sin verdadero arrepentimiento, basado en una confesión de los labios, nadie puede ser absuelto de sus pecados. Igualmente es imprescindible el propósito de no cometer ese pecado nunca más en el futuro. El pecador debe necesariamente declarar el pecado ante el confesor, es decir, hacer una confesión del mismo. Finalmente pertenece a una confesión la reparación o penitencia que impone el confesor al pecador para reparar el daño cometido.

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No se olvide de hacer antes un buen examen de conciencia


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

martes, 15 de agosto de 2017

Eucaristía Milagro de Amor

Nadie puede amar lo que no conoce. Le invitamos a que usted examine sus conocimientos respecto a la Eucaristía. Con las preguntas y respuestas del youcat (Catecismo para Jóvenes) a lo mejor usted encontrará unas lagunas a rellenar y así podrá, en el futuro, participar más profundamente de este sacramento  que es fundamento y culmen de la vida cristiana. Por si acaso, al final de cada respuesta (con la letra en negrita) encontrará unos números (los números colorados) que lo llevarán al Catecismo de la Iglesia Católica donde se le instruirá más ampliamente aun.


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208. ¿Qué es la Sagrada Eucaristía?

209. ¿Cuándo instituyó Jesús la Eucaristía?

210. ¿Cómo instituyó Jesús la Eucaristía?

211. ¿Cuál es la importancia de la Eucaristía para la Iglesia?

212. ¿Qué nombres hay para el banquete de Jesús con nosotros y qué significan?

213. ¿Qué elementos forman parte necesariamente de la Santa Misa?

214 ¿Cómo está estructurada la Santa Misa?

215. ¿Quién preside la celebración eucarística?

216. ¿De qué modo está presente Cristo cuando se celebra la Eucaristía?

217. ¿Qué sucede con la Iglesia cuando celebra La Eucaristía?

218. ¿Cómo debemos venerar correctamente al Señor presente en la Eucaristía?

219. ¿Con qué frecuencia debe participar un católico en la Eucaristía?

220. ¿Cómo debo prepararme para poder recibir La sagrada Eucaristía?

221. ¿Cómo me transforma la sagrada Comunión?

222 ¿Puede darse la Eucaristía también a los cristianos no católicos?

223.¿De qué modo es la sagrada Eucaristía una anticipación de la vida eterna?


 Celebración de la Eucaristía Neocatecumenal

231: ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

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231. ¿Cuáles son los dos requisitos esenciales que se deben dar en un cristiano para que se le perdonen los pecados en el sacramento de la Penitencia?
Los requisitos para el perdón de los pecados son la persona que se convierte y el  PRESBÍTERO (= sacerdote), que, en nombre de Dios, le concede la absolución de sus pecados. [1448]



Papa Francisco se confiesa: Confesión



* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.