lunes, 25 de septiembre de 2017

Las prácticas diarias que un psiquiatra católico propone para vivir más feliz

La influencia de la espiritualidad en el bienestar psicológico cuenta ya con una sólida base científica
El Dr. Aaron Kheriaty (imagen abajo) enseña psiquiatría y dirige un programa de bioética en la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en Irvine (Estados Unidos). En esta entrevista con el National Catholic Register, comenta algunos avances en la investigación sobre el bienestar humano que aportan la psicología y la medicina.
– Hoy se dice que todos tienen derecho a “lograr la felicidad”, pero las investigaciones muestran que ansiedad y depresión se han disparado. ¿Es debido a ciertas condiciones políticas, económicas o hay otros factores que inciden?
Circunstancias políticas y económicas, como la recesión del 2008, desempeñan ciertamente un papel en las crecientes tasas de ansiedad y depresión. Pero si consideramos el incremento de las llamadas “muertes por desesperación” -por suicidio, sobredosis de drogas o problemas con el alcohol, según identifican los  investigadores Anne Case y Angus Deaton-, vemos que inciden otros importantes factores sociales y culturales.
Vivimos en una sociedad donde las personas se sienten cada vez más aisladas. La ruptura del matrimonio y el debilitamiento de los lazos familiares afectan en mayor proporción a personas vulnerables por su menor nivel socioeconómico. La soledad auto-declarada se ha duplicado del 20% al 40% entre los estadounidenses… Necesitamos una sociedad donde se viva la solidaridad y donde se faciliten las relaciones sociales que contribuyen al desarrollo humano.
– ¿Qué tanto incide la biología en problemas de salud mental como la depresión y ansiedad?
Factores biológicos como los genes juegan un papel importante en estos trastornos. Algunas personas nacen con ciertas vulnerabilidades debido a factores biológicos o surgen en el desarrollo temprano… Como psiquiatra prescribo antidepresivos rutinariamente y pueden ser muy útiles para algunas personas. Pero los factores biológicos no son el único componente en los trastornos de salud mental. (…)
Hoy vemos que aumentan la depresión y el suicidio, especialmente entre los jóvenes. Desde una perspectiva conductual, la depresión es una señal de retirada ante un ambiente que se percibe como peligroso o tóxico. Así que, además de mirar la biología y la química del cerebro, también debemos preguntarnos¿Qué factores sociales y culturales están causando que cada vez más personas se retiren hacia estados depresivos o incluso decidan que ya no tiene sentido vivir?
– La violencia en el debate sobre cuestiones sociales, ¿no es acaso indicativa del desacuerdo en lo que unos y otros entienden por felicidad?
Algunos ven la felicidad como el logro del máximo placer, la satisfacción óptima de los deseos -los psicólogos llaman a esto “felicidad hedónica”, vinculada al “hedonismo”. Vale decir, si tengo un capricho o un impulso por adquirir algo y logro lo que quiero, me sentiré bien. La felicidad ocurre entonces según satisfaga mi placer momentáneo; y maximizar la felicidad significaría acumular más momentos de saciedad o satisfacción.
Una noción más rica y completa de la felicidad humana implica desarrollar nuestros talentos, cultivar relaciones significativas y buscar la excelencia en el trabajo; incluyendo actividades hogareñas que contribuyan a la familia y otras sociales que aportan al bien común. Esta visión de la felicidad requiere cultivar y moldear nuestros deseos, de tal manera que deseemos lo auténticamente bueno para nosotros, según sea propicio para el desarrollo humano. (…)
Esta concepción más rica de la felicidad considera además que en la vida todos tendremos dificultades y que es inevitable algún grado de sufrimiento… pérdida, enfermedad, tal vez la discapacidad o la dependencia. Desarrollar virtudes y ciertos rasgos de carácter…, nos ayudan a sobrellevar esas dificultades. Así, sufrimiento o dificultad no impiden el ser feliz. (…)
A menudo pensamos que simplemente nacemos libres: “Libertad” significaría estar sin restricción alguna, de modo que siempre podamos obtener lo que deseamos. Esto es erróneo y llevado al extremo conduce a formas de esclavitud, como las adicciones. Esta falsa noción de libertad perjudica nuestra capacidad real de elegir y buscar lo que es mejor para nosotros. (…)
– La idea de que nuestro carácter afecta la capacidad de ser feliz es un argumento clave de la llamada “psicología positiva”.
Así es. Algunas escuelas de psicología más antiguas tienen una visión determinista de nuestra capacidad para la felicidad: afirman que somos víctimas de nuestras circunstancias, totalmente condicionados por factores internos o externos que no elegimos; nuestras experiencias pasadas determinarían nuestro futuro o nuestros genes determinarían nuestro destino.

Al contrario la “psicología positiva”, fundada por Martin Seligman, considera que son nuestras elecciones presentes las que modelan la experiencia y capacidad de ser feliz. Un día Seligman estaba trabajando en el jardín; estaba allí su hija y se enfadó con ella porque jugaba y hacía un gran lío mientras él trataba de sacar la maleza. Ella le dijo: “Desde mis 3 hasta los 5 años, lloriqueé mucho. Pero decidí cuando tuviera 5 dejaría de lloriquear. Y no he lloriqueado ni una vez desde el día en que cumplí cinco años”. Luego, mirándolo ella lo desafió: “Papito, si yo pude dejar de lloriquear, tu puedes dejar de ser un gruñón”.
Por este acontecimiento Seligman comprendió que si algo sabía sobre desarrollo de la bondad u otras virtudes, no provenía del estudio de la psicología. Los expertos en su campo habían dedicado mucho tiempo a estudiar lo que podía salir mal en nuestra vida mental -desórdenes psicológicos, enfermedades mentales o neurosis-, pero habían descuidado estudiar rigurosamente los rasgos que fomentan la salud mental y el desarrollo humano. Lanzó el movimiento de la psicología positiva para remediar esto.
– Seligman descubrió que la práctica de la virtud promueve la felicidad, ¿es correcto?
Es correcto. Y cuando Seligman y Christopher Peterson escribieron Character Strengths and Virtues, el influyente manual de la psicología positiva, su investigación psicológica, intercultural e histórica los llevó a dividir su libro en siete virtudes principales que eran esenciales para la salud mental y el desarrollo humano. Esta lista resultó ser una recapitulación de las virtudes cardinales clásicas: justicia, coraje (fortaleza), prudencia (sabiduría práctica) y templanza. También identificaron rasgos importantes que los cristianos podrían equiparar con las virtudes teológicas; lo que los psicólogos positivos llamaron trascendencia y humanidad, que incluyen virtudes como la gratitud, la esperanza, la espiritualidad y el amor.
– ¿Cómo es que la gratitud nos hace felices?
Robert Emmons, profesor de psicología en la Universidad de California (Davis), ha investigado y documentado los muchos beneficios psicológicos y físicos del practicar la gratitud. Descubrió que la práctica de cultivar la gratitud hacia Dios y otras personas -incluso el simple ejercicio de escribir cada día tres cosas por las que usted se siente agradecido- puede tener efectos profundamente positivos sobre nuestra salud mental, como disminuir la depresión y la ansiedad. (…)
– ¿Y el perdón?
Cuando hemos sido realmente lastimados por la gente, el perdón puede requerir un esfuerzo heroico; de hecho, incluso puede requerir la gracia de Dios, su ayuda sobrenatural. Richard Fitzgibbons, co-autor de “Terapia del Perdón”, descubrió que la práctica del perdón y renunciar a la ira – incluso frente a la injusticia o el maltrato – mejora nuestra salud mental y fomenta niveles sostenidos de felicidad. (…)
– ¿Cuáles son los elementos básicos de una vida espiritual equilibrada?
La tradición católica es rica en prácticas espirituales que podemos integrar en los días y etapas de nuestra vida. No debemos tratar de reinventar la rueda aquí.
• Diariamente: oración, lectura espiritual y misa siempre que sea posible
• Semanal: Guardar el descanso sabático
• Mensual: dirección espiritual, confesión, grupo de apoyo.
• Anual: retiro (preferiblemente en silencio)
Es bueno elegir algunas de estas normas de piedad que le ayudarán a desarrollar su vida espiritual. Practicarlas bien y consistentemente, hacerlas parte del tejido de su día. Proteger el tiempo que ha reservado para ellas, darles prioridad. (…)
Necesitamos más que la prosperidad económica, más que la satisfacción de las necesidades materiales o corporales, para encontrar auténtica felicidad y plenitud.
Hay un cuerpo sustancial y creciente de investigación médica y de las ciencias sociales que sugiere, en conjunto, a las prácticas espirituales y religiosas como propicias para la salud y el desarrollo humano. Algunas personas se resistirán a esta sugerencia, pero la evidencia es bastante robusta.
Puedes leer la entrevista completa en su original en inglés pulsando aquí.
Artículo originalmente publicado por Portaluz
Las prácticas diarias que un psiquiatra católico propone para vivir más feliz



domingo, 24 de septiembre de 2017

8 verdades que me hubiera gustado escuchar antes de tener hijos


Hemos preguntado a un grupo de madres qué es lo que les hubiera gustado saber antes de tener a sus hijos. Esto es lo que nos han contestado.


Nuestra visión de la maternidad es a menudo bastante parcial antes de tener nuestros propios hijos: todo nos parece maravilloso y nos hace desear vivirla. O, por el contrario, ese pequeño mundo lleno de pañales, purés de verduras y biberones nos parece extraño y no necesariamente atractivo. Una vez que el niño aparece, el instinto maternal llega más o menos rápido, pero también rápidamente nos damos cuenta de algunos aspectos que no nos habíamos siquiera planteado.
Por tanto, hemos preguntado a una serie de madres qué es lo que les hubiera gustado saber antes de tener a sus hijos. Esto es lo que nos han respondido:
Suzanne Clements | Stocksy United

1. “¡No se tienen bebés, sino hijos!”

Aunque la declaración puede parecer absurda, cualquier madre con hijos mayores de 18 meses la entenderá. Después de los primeros meses, el papel de la madre cambia y esto no es algo que necesariamente anticipemos cuando se trata de nuestro primer hijo. Guillemette explica que le “pareció confuso pasar del papel de madre proveedora que abraza al papel de madre educadora que ayuda a crecer (¡y que abraza mientras puede!). ¡Es un verdadero desafío!”.
Efectivamente, nuestra misión como madres evoluciona al mismo tiempo que cambian nuestras responsabilidades y crece nuestro hijo. Mientras que los primeros dos años requieren mucha energía física y presencia para los padres, los años siguientes requerirán gradualmente más energía y presencia moral. Las cuestiones educativas surgen ya durante las primeras crisis de los dos primeros años (conocidos como los dos terribles) y desde entonces son perennes.
Altor Granda - cc

2. “¡Una vez seas madre, te harás muy fuerte!”

“Las noches de insomnio, la fatiga física, a veces la fatiga moral…  y aún así nuestro día sale bien ¡y el siguiente también!”, relata Sigline, una joven madre de seis hijos.  Jeanne no podía imaginar hasta qué punto “hace falta amor, paciencia y humor para sobrevivir a los primeros años”. Ni ella misma pensó que podría ser capaz de desplegar una fuerza de amor tan grande. Tampoco Ophelia: “Desearía haber sabido que me encontraría unas habilidades que nunca antes había conocido”. Edina concluye: “¡Me parece que es una revolución para la pareja y para una misma: aprendemos a superarnos, a dedicarnos completamente a la familia”.
Sophie, otra joven madre, resume así la situación de madre de familia: “Requiere montañas de abnegación… pero hay una paz inmensa en esta ofrenda a ellos”.
Shutterstock/Phase4Studios
Multi cultural family together at the park

3. “Es un maremoto en la vida de pareja”

Para Caroline, es esencial anticipar la agitación que provocará la llegada de un niño en el seno de la pareja. Hay que anticiparlo para no perder la calma “una vez que los hijos estén allí y así poder preservar ese pilar fundamental del equilibrio familiar: la pareja”.
Por su parte, Guillemette habla de “un trastorno total de la familia”. Saber eso ya ayuda a prepararse. Después de la llegada de un niño, todos deben encontrar su lugar en la familia. Lleva más o menos tiempo, pero no debe descuidarse; como dice Caroline, la pareja, el pilar de toda la familia, debe ser mimada y cuidada después de las tormentas. “¡Puede hacer falta mucho más tiempo del que imaginamos para encontrar un equilibrio entre tres!”, asegura Marie.
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4. “¡Nos inquietamos rápido por todo y por nada!”

“Yo me estreso por nada. A veces me desmorono delante de una película o de un artículo sobre lo peor para un niño (enfermedades, accidentes…) diciéndome que si nos pasara a nosotros, no podría superarlo…”. Al igual que Edina, muchas mujeres tienen una sensibilidad exacerbada durante el embarazo y también después, especialmente en lo que respecta a sus hijos. La menor inquietud por ellos puede convertirse rápidamente en algo considerable, como atestigua Alix: “No pensé que me preocuparía tanto por alguien… ¡yo, que no soy de las que se estresan!”.
Aunque se habla mucho de los miedos de los niños, rara vez se mencionan los miedos maternos: “miedo a que le suceda algo, miedo a perderlo cuando hay mucha gente, miedo a separarse de él, miedo a que enferme, miedo a que no coma, miedo a que no duerma, miedo a que haga ruido y avergüence a todo el mundo…”. Maylis puede confeccionar una larga lista de los miedos que tiene. Marie-Sixtine también tiene tiempo para hacer listas durante la noche: “Me hubiera gustado saber que me quedaría despierta por las noches cuando mi bebé duerme por fin… ¡porque entonces me pregunto por qué duerme tanto!”.
Sophie transmite tranquilidad sobre las inquietudes que podamos tener en relación a nuestros hijos: “Hay que saber que todo pasa: todos los problemas, las preocupaciones, los líos”. Es verdad que nuestras preocupaciones no son las mismas según qué edad y qué época… ¡son inherentes a nuestra esencia de madres!”.
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5. “Tener hijos da confianza en una misma”

Alix, madre de dos niños pequeños, explica que convertirse en madre le ha hecho madurar y ha aumentado su autoestima. Es cierto que el nacimiento de un niño marca concreta y definitivamente el paso de la actitud despreocupada de la juventud a las responsabilidades que incumben a todo padre y madre: “el auténtico paso a la edad adulta”, según expresa Alix.
En efecto, convertirnos en padres puede ayudarnos a centrarnos más en nuestra propia vida y quizás también nos permita preocuparnos más por el fondo que por la forma de las cosas y tener un sentido más agudo de las prioridades (familia, salud, trabajo…).
© Kamira

6. “No siempre sucede como nos gustaría”

Clemence es la madre de una niña gravemente enferma: “Cuando te conviertes en madre, tu corazón cambia de golpe y para siempre. Nuestras debilidades desaparecen en un torbellino de fuerzas desconocidas e inesperadas. Antes no conocía de verdad la definición de amor. Con el amor viene la abrumadora carga de responsabilidad de tener a otra persona que depende completamente de nosotros”.
Tener un hijo es comparable a saltar al vacío. Nos lanzamos, pero no sabemos necesariamente qué nos espera. Es un don de uno mismo que debe permanecer así. Tenemos hijos no para poseerlos ni modelarlos a nuestro antojo; es posible que no se parezcan a como pensábamos que serían.
Camille aconseja “mostrar humildad y raciocinio en cuanto al esquema familiar que estemos considerando”. Sophie profundiza en este sentido: “Hay que ser humilde y no decir nunca ‘esto no pasará nunca en mi casa’, porque es precisamente eso lo que pasa siempre en estos casos (por ejemplo, sobre el número de hijos o lo fácil que es tenerlos o no)”.
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7. No buscar un “manual de instrucciones”

Astrid recomienda no escuchar demasiado los miles de consejos que recibimos del exterior a partir del momento en que anunciamos que estamos esperando un hijo: “Este es nuestro hijo, lo manejamos lo mejor que podemos y nos va estupendamente así. ¡No hay por qué escuchar todos los consejos!”.
No todo puede estar escrito en los libros, ni siquiera en el mejor libro educativo que exista. ¡Confiemos en nuestros instintos maternales! Una buena mamá es una mamá que quiere lo mejor para sus hijos. Está claro que no hay una guía para usuarios, María quiere precisar: “No se les pueden quitar las pilas… Aunque tienes migraña, empeorarán todavía más cuando anheles el silencio”.
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8. Es pura felicidad

“¡Creo que me hubiera gustado saber hasta qué punto es pura felicidad! ¡No podemos imaginarlo hasta que llegan para colmar nuestras vidas!”, exclama Aude.
¡Qué mejor conclusión para este artículo!
Los niños son los primeros en maravillarse con la novedad: sepamos conservar nuestras almas de niños y regocijémonos en todas las pequeñas alegrías nuevas de cada día con ellos.
Claire de Campeau, aleteia


El consejo de un psicopedagogo: háblale de sexo a tus hijos o lo harán otros y les manipularán


Pedro Pérez Cárdenas recuerda la infinidad de reclamos que les llegan

El consejo de un psicopedagogo: háblale de sexo a tus hijos o lo harán otros y les manipularán
El sexo está en todas partes y suscita la curiosidad de los niños:
se trata solo de decidir quién se lo cuenta... y qué y cómo. Y deberían ser sus padres.

Todas las preguntas que pueden plantear los niños de corta edad sobre el sexo, y respuestas sencillas, concretas y prácticas, con la verdad por delante, adaptadas en su expresión a la mentalidad del pequeño: eso es lo que ofrece Pedro Pérez Cárdenas en La educación sexual de los hijos (Digital Reasons).




El objetivo es claro: ayudar a los padres para que sean ellos quienes eduquen a sus hijos en este tema, en vez de dejar esa formación en manos menos responsables... y que les aman menos.



Pedro Pérez Cárdenas, doctor en Psicopedagogía y Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Valladolid, ha dedicado veinte años a la enseñanza de adolescentes y jóvenes y desde hace quince preside el Comité Independiente Antisida.

-¿Por qué estima que es tan importante educar en la sexualidad a los hijos?
-Así como es importante la educación vial de los hijos para que sepan conducirse por las calles y carreteras, o el educarles en la conservación del medio ambiente, tanto o más importante se hace educarlos en su afectividad, en sus sentimientos, en su atracción sexual. No queremos que vivan en la selva y con la ley de la selva, dejándose simplemente llevar por unos instintos.

-Usted insiste en llamar a las cosas por su nombre: pene, vagina, masturbación... ¿Considera que no hacerlo así favorece la desinformación de los chicos y chicas?
-Abordar un tema, una explicación, debe comenzar, se ha dicho siempre, por llamar a las cosas por su nombre. Usar palabras sinónimas también es correcto, para ajustarse a la edad de los hijos, o para no caer en la incomprensión o en la zafiedad.

-Las explicaciones han de ser acordes con la edad del receptor...
-Si algún contenido educativo debe acoplarse a la edad y desarrollo psicológico del receptor, este es el de la educación sexual. Son muchos componentes los que se deben integrar armónicamente.

-En sus reflexiones no desliga los aspectos biológicos de los afectivos y amorosos. ¿Cree necesario que vayan juntos?
-Necesario que vayan juntos es poco decir, es algo imperativo. La falta de un aspecto, y en la proporción adecuada, hace que el producto sea imperfecto y, a veces, incluso perjudicial, indigesto.

-En este sentido, critica la información sexual que se recibe en la escuela pública porque aborda mayormente la parte biológica.

-No debemos generalizar a una escuela u otra, privada o pública: allí donde se vea una carencia, hay que hacerlo notar. Una educación sexual reducida a lo biológico, que por indiferencia, olvido, cobardía u otras razones olvidara, por ejemplo, los sentimientos y afectos de las personas, sería tan peligrosa como enseñar en las escuelas todo tipo de armas de fuego y su empleo.

-Muchos padres rehúyen esta obligación de informar y formar a los hijos en la sexualidad. ¿Qué les diría al respecto?
-Que si no toman ellos las riendas, otros lo harán por ellos manipulando a sus hijos. Son frecuentes los lamentos de padres que no hablaron a tiempo.

-¿Considera que hay una hipersexualización en la sociedad?
-Es una realidad evidente, se fije uno en las modas, en canciones, en películas, en propagandas, en diversiones, etc. Todo está bañado de componentes y reclamos sexuales de los que no están exentos los menores.

-¿Qué consecuencias ha observado de ello en sus asesorías psicopedagógicas?
-Algo parecido a lo que nos sucede a los adultos cuando vamos conduciendo un coche por la noche y otro auto nos deslumbra. Los menores tienen unos reclamos deslumbrantes por todos los lados y ello los desvía y accidenta con mucha frecuencia.



-Las redes sociales e internet han abierto otra brecha para los acosos y la pornografía. ¿Cómo pueden los padres no solo minimizar sus riesgos, sino conseguir que sus hijos tengan recursos personales para rechazarlos?
-Hay muchos consejos que se podrían dar. Me quedo ahora con uno muy simple, como es que los hijos tengan acceso a internet en lugar público de la casa; eso, unido a que no usen a cualquier edad un móvil de última generación, les haría mucho bien. El que los propios hijos tengan recursos personales para rechazar los peligros queda ya al resultado de una lenta tarea global en la educación de madurez y responsabilidad.

-¿Qué destaca o considera novedoso de su libro?
-Yo nunca me había encontrado con un libro tan accesible, práctico y fácil de leer sobre la materia. Los grandes tratados que se quedan entre especialistas no llegan, por ejemplo, al padre o madre que se ven en un aprieto ante una preguntita de su hijo o hija.

Terremoto en México, ¿castigo de Dios contra los católicos?

Obispo mexicano responde a un pastor protestante que exhorta a cambiar de religión, luego de que el sismo dañara decenas de templos del siglo XVI y XVII en Chiapas y Oaxaca
Tras el sismo del 7 de septiembre que azotó fuertemente una parte importante del país, causando severos daños en los estados de Chiapas y Oaxaca, en las redes sociales han circulado diversos videos y mensajes de predicadores que aseguran la proximidad del fin del mundo y dan cuenta de un supuesto “enfado” de Dios contra la Iglesia católica; tan fuerte ha sido esta tendencia, que el Obispo de San Cristóbal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi, se ha visto en la necesidad de aclarar esta situación.
Ignorancia
Tras recordar los daños ocasionados por el terremoto de 8.2 grados Richter, entre ellos casi un centenar de muertos, miles de viviendas, escuelas y centros de salud derruidos o devastados, y lo más notorio, fracturas y derrumbes en numerosos templos de los siglos XVI y XVII en ambas entidades, el obispo explicó que esto último ha sido utilizado por un pastor protestante de Chiapas –considerado el estado menos católico– para difundir la idea de que el sismo es una prueba de que Dios no quiere a la Iglesia católica, por lo que llama a cambiar de religión.
Arizmendi se refirió a este hecho como una gran “ignorancia”, pues –argumentó– “también se cayeron templos protestantes y también murieron personas de religión evangélica”, sobre todo en la Costa de Chiapas y en el Istmo de Tehuantepec, donde más se sintió el efecto devastador, dijo.
El obispo –quien ha hecho un fuerte llamado a las autoridades a restaurar los templos, pues son propiedad de la federación– dejó en claro que no fue un temblor selectivo de parte de Dios contra los católicos. “Todos somos pecadores, y quien diga que no lo es, comete dos pecados graves: la mentira y el orgullo”.
Aseguró que tampoco es una prueba del inminente fin del mundo, como otros predicadores afirman. “Los científicos explican este terremoto como el movimiento brusco de la placa tectónica llamada de Cocos, en las playas de Chiapas, que es parte de la falla que viene desde California. Es algo natural, no un castigo de Dios”, aseveró.
¿Dónde está la Iglesia?
También explicó que debido a que los noticieros televisivos dan a conocer sólo lo que hacen las instancias gubernamentales, algunos se han preguntado ¿dónde está la Iglesia? Al respecto, señaló que ésta es una de sus grandes virtudes. “Me ha tocado vivir inundaciones y otros fenómenos, y es nuestra gente de Iglesia la primera en acudir y ayudar, pues estamos en medio del pueblo y llegamos a donde no llega el gobierno ni la televisión. Doy testimonio de la ayuda mutua, fraterna e inmediata, de los vecinos, de las familias, de nuestros catequistas, de las parroquias, de Cáritas y de los agentes de pastoral, aunque no salgan en los medios informativos. Que no sepa tu mano izquierda…”
Al referirse al salmo responsorial del domingo pasado, que decía: “Señor, que no seamos sordos a tu voz”, recordó que Dios habla a su pueblo en los acontecimientos. “El terremoto no es castigo de Dios, pero es una advertencia: no somos dioses, somos frágiles y en cualquier momento podemos terminar. Las cosas por las que tanto nos afanamos, como una buena casa, un vehículo nuevo, una gran televisión, etc., pasan y en un momento quedan reducidas a nada. Por ello, hay que apreciar lo que más vale: Dios, la familia, las buenas relaciones, el servicio a la comunidad. Eso no pasa, no se destruye; eso dura para siempre”.
Ser solidarios
Finalmente, Arizmendi aseguró que los estados afectados han percibido la solidaridad nacional e internacional, la cual “agradecemos de corazón”.
Destacó la labor de los miles de voluntarios, los servicios de las diferentes instancias de gobierno, federal, estatal y municipal, así como el trabajo del Ejército Mexicano, pero lamentó que aún haya “políticos que aprovechen esta desgracia para conseguir votos”, así como “personas que sólo se limitan a ver desde lejos el sufrimiento ajeno, critican todo y a todos, pero ni un peso aportan para ayudar a los que se quedaron sin nada”.
Llamó una vez más a los fieles a llevar a su parroquia algo que pueda servir para remediar las necesidades de los afectados por el terremoto, pero “no lo que ya no te sirve, para deshacerte de ello, sino lo que quizá tú también necesitas, para otros que pasan más carencias que tú. Pregunta el número de cuenta de Caritas y deposita lo que puedas, para que lo hagan llegar en forma confiable a su destino. Y oremos por los que sufren, porque la oración es una fuerza increíble”.
SIAME

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sábado, 23 de septiembre de 2017

¿Tienes tentaciones, verdad? San Juan de Ávila te ofrece 10 remedios para que puedas vencerlas


Nadie está exento de tentaciones, y estos remedios hay que ponerlos siempre en práctica
¿Tienes tentaciones, verdad? San Juan de Ávila te ofrece 10 remedios para que puedas vencerlas

El maestro de espiritualidad san Juan de Ávila (1499-1569), doctor de la
Iglesia, ofrece en sus obras diferentes consejos para vencer las tentaciones.
Fue coetáneo de santos tan importantes como san Ignacio de Loyola,
san Juan de Dios, santa Teresa de Jesús Ávila, santo Tomás de Villanueva
o san Pedro de Alcántara. El misionero laico Christian Huerta, responsable
de la iniciativa de evangelización Semper Fiat, ofrece sus comentarios en
este sencillo decálogo, que ha recogido Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
en el semanario Alfa y Omega.
 
San Juan de Avila
1. Practica estos remedios aun en tiempos en los que no eres tentados
Como un entrenamiento, estas prácticas te ayudarán sobre todo si las ejercitas en los tiempos en que no estás especialmente tentado.

2. Considera el poder de la Cruz, del Nombre del Señor, de la Santa Determinación
“Señor, no te vendo yo tan barato. Señor, Tú vales más, y te quiero más a Ti”, recomienda san Juan de Ávila cuando te viene una tentación. Haz la señal de la cruz en la frente y sobre el corazón, invocando el nombre de Jesucristo. El demonio no soporta la Cruz ni el nombre de Jesús: Jesús significa “Dios salva”. El solo nombre de Jesús pronunciado con amor es la mejor oración, tiene poder. Pero esto no es superstición o pronunciar una palabra mágica, es unirnos a su Pasión y abrazar su Cruz. San Juan de Ávila pide pronunciar el nombre de Jesús con devoción, incluso cuando no estamos siendo tentados, pronunciar el nombre de Jesús espontáneamente, por la calle o después de comulgar… No es un mantra, es invocar al amigo.

3. Medita en el infierno
“Si con esto no se quita, baja al infierno con el pensamiento” para mirar el sufrimiento de los que allí penan. El deleite que te da la tentación es un momento, pero el pago a cambio es la eternidad.

4. Medita en el cielo
“Sube al cielo con el pensamiento y en cómo no puede entrar allí bestia alguna, para aborrecer aquí lo que allí se aborrece por Dios”, dice el santo. ¿Vas a dejar el cielo por un infiernito?



5. Piensa que estás en la sepultura y en “cuan hediondos están allí los cuerpos”
Cuando estés mal piensa en la muerte, en la vida eterna. Como cuando cortan un árbol, uno cuando se muere va a donde esté inclinado. Entonces procura vivir bien inclinado.

6. Usa los sacramentales
Son recursos que nos ayudan a vivir de mejor manera los sacramentos: el agua bendita, el crucifijo, una estampa… “Acude a Jesucristo en la Cruz, y atado a la columna y azotado, y dile: ‘Tu divino cuerpo está tan atormentado y ensangrentado, ¿y quiero yo deleites para el mío? No quiero disfrutar a tu costa, Señor”. Un buen crucifijo es la mejor inversión que puedes hacer.

7. Medita en la pureza de María
Representa delante de ti a la limpísima Virgen María”, dice el doctor de la Iglesia. Si tienes abierto el corazón puedes decir: “Yo quiero ser como Ella”.



8. Practica el recogimiento
“Si sabes cerrar la puerta del entendimiento en oración, hallarás con facilidad el socorro”. La tentación entra en nuestra vida por los sentidos, hay que acostumbrarlos a obedecer a tu razón, y cuidar de que los sentidos no estén alborotados. No hay nadie que desparrame sus sentidos y sea también una persona de oración. Lee la Biblia a menudo, escucha buena música, sea o no explícitamente católica… Muchos pecados comienzan cuando tienes los sentidos dispersos, al aire de tantos mensajes contrarios a Dios.

9. Ten vida sacramental
“Recibe con la debida preparación el santo Cuerpo de Jesucristo Nuestro Señor”, pide el santo español, “así nos tendríamos como relicarios preciosos y huiríamos de toda suciedad”. ¿Cómo va a salir de mi cuerpo un Sí a la tentación, si mi cuerpo lo ha tocado Cristo? Pero si lo recibimos mal, no hay forma más fácil de continuar en pecado que comulgar en pecado. Para evitarlo está la Confesión frecuente, que te da Comunión frecuente, incluso todos los días, lo que te da una fuerza muy especial.



10. Ejercita las penitencias corporales
“Y si con todas estas consideraciones, la carne no se sosiega, debes tratarla como una bestia”, dice san Juan de Ávila. Ayuna, ten actos de mortificación de cualquier tipo de placer, renuncia a un alimento que te gusta por un tiempo… ¿Hablas mucho y escuchas poco? Pues escucha más. Véncete. Ayuno, poco sueño, disciplina… que tu cuerpo se mortifique un poco.


Fiesta de san Pío de Pietrelcina


San Pío de Pietrelcina



Hoy es la fiesta de San Pío de Pietrelcina. Tenemos varios  blogs sobre el Padre Pío. Escoja lo que  le gusta.

Mañana celebraremos la fiesta del Padre Pío. Vea su última misa antes de morir.

Fue fusilado pero un milagro del Padre Pío lo devolvió a la vida. Explicó lo que vio en el cielo.

Anécdotas asombrosas que muestran que el Padre Pío era único

Cómo fue la relación del P. Pío con su ángel de la guarda

50 consejos del P. Pío para vivir una vida en gracia

¿Qué son los mandamientos de la Iglesia y para qué sirven?


Estas “normas” no tienen el espíritu de ser opresivas, sino que están diseñadas para indicar cual es el "mínimo indispensable" de una vida de fe

A menudo hay adolescentes (o incluso adultos) que preguntan, “Pero ¿qué es lo que tengo que hacer?”. La persona que hace este tipo de pregunta busca el mínimo absoluto que se requiere para cumplir con una tarea específica.
La Iglesia Católica también ha escuchado esa pregunta con el paso de los años y ha suministrado una respuesta en lo que se denominan los mandamientos de la Iglesia. El Catecismo de la Iglesia Católica explica: “Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo” (CIC 2041).
Estos preceptos son los requisitos básicos para crecer en la vida espiritual. Son lo suficiente para guiar a una persona más cerca de Dios y al objetivo último del paraíso. Aunque se nos anima a trabajar más del mínimo, a veces tenemos que empezar por algún sitio y este es exactamente el comienzo debido.
Si queremos plantearnos un reto y ser héroes en nuestra vida diaria, todo lo que tenemos que hacer es buscar inspiración en los santos, ya que ellos fueron expertos en superar con creces los requisitos mínimos.
De forma similar a los Diez Mandamientos, estas “normas” no tienen el espíritu de ser opresivas, sino que están diseñadas para ser indicadores a lo largo del camino, guiando a un alma en la buena dirección.
El primer mandamiento (“oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles”) exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor.
El segundo mandamiento (“confesar los pecados mortales al menos una vez al año”) asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo.
El tercer mandamiento (“recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua”) garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana.
El cuarto mandamiento (“abstenerse de comer carne y ayunar  en los días establecidos por la Iglesia”) asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón.
El quinto mandamiento (“ayudar a la Iglesia en sus necesidades”) enuncia que los fieles están obligados de ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia.
 Philip Kosloski, aleteia