sábado, 27 de agosto de 2016

¿Sabría responder esta pregunta acerca de su fe?




66 ¿ Estaba en el plan de Dios que los hombres sufrieran y murieran?
Dios no quiere que los hombres sufran y mueran. La idea original de Dios para el hombre era el paraíso: la vida para siempre y la paz entre Dios, el hombre y su entorno, entre el hombre y la mujer. [374-­379, 384, 400]

A veces sentimos cómo debería ser la vida, cómo deberíamos ser nosotros, pero de hecho vivimos en la discordia con nosotros mismos, estamos determinados por el miedo y por pasiones incontroladas y hemos perdido la armonía original con el mundo y en último término con Dios. En la Sagrada Escritura se expresa la experiencia de esta alienación en el relato del «pecado original». Adán y Eva tuvieron que abandonar el paraíso, en el que vivían en armonía consigo mismos y con Dios, porque  se introdujo el pecado. La fatiga del trabajo, el sufrimiento, la mortalidad y la tentación ante el pecado son señales de la pérdida del paraíso.




* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

¿Quieres amar? ¡Déjate querer!

Haga lo que haga Dios está esperándome para perdonarme, para abrazarme

¿Quieres amar? ¡Déjate querer!

Carlos Padilla Esteban, aleteia
No siempre consigo sentirme amado por Dios. Se me olvida ese amor sin razones suyo. A veces miro a Dios y pienso que valgo mucho y que es normal que Dios me quiera. Me necesita. Me puede mi orgullo. Pero no es real. Otras veces no veo ese amor de Jesús hacia mí sin condiciones. Y veo que no hay razones suficientes para seguir amándome.

Entonces pienso que no merezco ser amado. Cuando experimento mi debilidad y mi culpa. Pienso que Jesús no tiene razones suficientes para amarme. La pena es que no toco ese amor inmenso. No lo veo. No me lo creo. Y por eso vivo roto, con el alma vacía. Abandonado.

Vivo mendigando amores pequeños que calmen mi sed infinita. No entiendo que su amor me quiere no por cómo soy, sino simplemente porque existo. Me ama porque Dios es bueno. Y yo no soy merecedor de ese amor. Es un don. Es gratuito.

Esa experiencia que sucede con Dios no es tan fácil vivirla con los hombres. El padre José Kentenich decía: “Dios nos quiere atraer con lazos humanos. Por eso procura que nos dejemos vincular por el amor filial, conyugal, paternal. Pero Dios tira de ese lazo hacia arriba, y no descansa hasta que todo esté ligado a Él”[1].

A veces el amor humano no me lleva a Dios. Otras sí. Tal vez el amor más parecido al de Dios es el de una madre por su hijo. Puede que no tenga razones suficientes para seguir amándolo cuando ha caído, pero no puede dejar de hacerlo. No es razonable seguir amando, pero ella lo sigue amando.

Así, pero con categorías infinitas, es el amor de Dios hacia nosotros.
Me siento pequeño y desbordado. Haga lo que haga Dios está esperándome para perdonarme, para abrazarme. Sale al borde del camino y me espera con los brazos abiertos. No me recrimina. Me perdona siempre. Me acoge y me ama.

En mi pobreza entonces experimento que sólo puedo responder con amor a tanto amor recibido. Me siento frágil y débil. Amo entonces no desde la obligación, sino desde mi dependencia. Dependo de Dios totalmente. Le amo no porque yo sea bueno, sino porque Él me ha amado primero.

[1] J. Kentenich, Kentenich Reader III

La píldora del día después - Arzobispo de Arequipa

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Monseñor Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa nos explica muy bien sobre la Píldora del día siguiente.





viernes, 26 de agosto de 2016

¿Que la marihuana no hace nada? Miren a mi hijo

"No se habla de los efectos secundarios, y estos son gravísimos"

¿Que la marihuana no hace nada? Miren a mi hijo

“La marihuana ha destruido el cerebro de nuestro hijo y de otros muchos. Empezaron a fumar porros a una edad de 12-14 años, en épocas en que se producen grandes cambios en el organismo y en la mente, y deterioraron las neuronas afectando de forma muy negativa a estos chicos. No somos solo los padres los que lo decimos, sino también los médicos”.

Son las palabras de Montserrat Boix, madre de un hijo con graves trastornos mentales, que desde hace 10 días permanece fugado del centro psiquiátrico en que se encontraba cuando salió a fumar y todavía no ha sido localizado.

Boix considera que las instituciones no están actuando de manera correcta ante las graves situaciones de familias con personas con trastornos mentales y afirma que nunca la policía ha localizado a su hijo en las ocasiones en que se ha fugado.

Cree que “estos problemas no están trascendiendo lo suficiente. Parece que tienen más poder en la sociedad y en los medios de comunicación los que proponen el consumo libre de la marihuana”.

“No se habla de los efectos secundarios, y estos son gravísimos. Son, además, un paso hacia las drogas duras”, lamenta.
Montserrat Boix hizo estas manifestaciones a la Plataforma per la Família Catalunya-ONU, que además de difundir los hechos y los problemas de estas familias prepara unas sesiones sobre el tema de la salud mental en el seno de las familias, en el marco propuesto por la ONU para el presente año de una salud sostenible, con la colaboración de la Diputación de Barcelona (España) y del Consorci de la Zona Franca.

Para Boix, “se habla de la legalización de la marihuana, del cannabis. Si ello significa que se pueda vender en farmacias con receta médica para algún tratamiento, vale, pero si se trata de permitir la venta en la calle, o en cualquier tienda sin más y sin ningún control, lo rechazamos de manera absoluta”.

La madre, angustiada por la situación de su hijo, explicó que no puede entender que “la policía tenga las manos atadas y no haga nada cuando ve que unos chicos están fumando cannabis, lo que se da en muchos lugares, en cualquier esquina”.

“El policía de barrio debería poder intervenir, echarles la bronca, multar, avisar a los padres, de la misma forma que si se bebe alcohol en la calle -sugiere-. Son incomprensibles estas leyes tan permisivas”.

Convivencia muy difícil
Boix expresa su angustia por la situación actual de su hijo, de 27 años, con el que la convivencia resulta muy difícil porque es agresivo, no respeta los horarios de la casa, no toma la medicación para tratar el trastorno que padece, consume droga y a menudo huye de casa. 

No podemos “hacer nada más que esperar a que nuestro hijo vuelva a delinquir para que lo encierren en una prisión y allí vuelva a estar bien tratado.O que lo maten en una riña. Estas personas o acaban en la cárcel o en el cementerio. No hay nada para los enfermos mentales severos, agresivos y que consumen drogas”, dice, asegurando que son muchas las familias en situación similar a la suya.

Denuncia que los políticos se están interesando muy poco por la situación de las familias que tienen alguno de sus miembros con severos problemas de salud mental.

Boix manifiesta que los padres de personas que están en aquella situación deberían poder mantener la patria potestad, que han perdido cuando los hijos enfermos mentales alcanzan la mayoría de edad.

“Ellos no están en condiciones de ejercer la libertad, no tienen criterio para administrarla. Nos encontramos con que se les pregunta a ellos si quieren dar su consentimiento para estar internados, y dicen que no. Los padres no podemos decir nada, pero resulta que luego los problemas son enormes”, explica.

Soluciones
La solución que propone es la creación por parte de las instituciones públicas de centros de salud mental en zonas rurales, de forma que puedan realizar trabajos en el campo, cuidar animales, etcétera pero que no puedan salir de allí.

De hecho, ella misma, junto con su marido, ha creado la productora de yougures Delicias del Berguedà en el intento de que trabajen en ella personas con problemas de salud mental.

Boix recuerda que en España en los años 70 desaparecieron los manicomios para personas con trastornos mentales, pero no se les ha sustituido por otras instituciones adecuadas para su tratamiento, que a la vez protejan al resto de la sociedad.
Y concluye: “Los padres estamos desesperados y nos sentimos impotentes ante esta situación”.

jueves, 25 de agosto de 2016

Los Fatzinger: 13 hijos, misa diaria y, para el «Washington Post», un modelo de gestión financiera




Los Fatzinger: 13 hijos, misa diaria y, para el «Washington Post», un modelo de gestión financiera
Los Fatzinger, al completo: sus días empiezan y acaban temprano,
es parte del buen orden organizativo e incluso espiritual.

The Washington Post ha llevado a sus páginas como modelo de gestión financiera familiar a los Fatzinger, una familia de Bowie (Maryland) formada por Rob (él, 51), Sam (ella, 48) y trece hijos. El titular resumía la hazaña: "Cómo una familia manda 13 hijos a estudiar, vive sin deudas... y encima piensa jubilarse pronto".


¿Exorcizar la casa?
Sam no trabaja (si es que no es trabajo el de encargarse de un hogar con quince personas) y Rob gana 100.000 dólares al año como programador informático, pero hasta hace una década nunca pasó de 50.000. Hace cuatro años terminaron de pagar la hipoteca (única deuda que han tenido nunca) y Rob ha preparado las cosas para jubilarse a los 62 años. Su filosofía es, por supuesto, ahorrar (el reportero del Post calculó el valor de la cesta de la compra que vio hacer a Sam en justo el doble de lo que realmente pagó gracias a su habilidad con las ofertas), pero tampoco se trata tanto de privarse de cosas como de "coger y elegir cuidadosamente". Y de ahorrar para invertir y acrecentar el capital con la regla del interés compuesto.

Se casaron hace 27 años y su primer negocio fue una librería católica (pues ambos lo son) que nunca les dio más de 36.000 dólares al año, y que cerraron en 2000 cuando ya tenían siete hijos. Siempre ahorraron entre un 10% y un 15% de sus ingresos, permitiéndose ciertos lujos: el 20 de cada mes, día en el que se casaron, el matrimonio sale a cenar, aunque sea a un lugar sencillo y barato.

Justo al empezar el nuevo trabajo de Rob compraron su casa actual. Estaba en tan mal estado que el sacerdote que vino a bendecirla bromeó diciendo que le haría también un exorcismo. Pero muchos familiares les ayudaron a reformarla.

En cuanto a los hijos, tienen su cuota de responsabilidad en la marca económica de la familia: "Empiezan a trabajar tan pronto como tienen edad para ello, y aprenden a discernir entre las necesidades y los deseos". Los mayores ya han concluido sus estudios universitarios: trabajo social, fisioterapia, matemáticas...

Los Fatzinger suelen salir juntos de paseo con sus respectivas bicicletas.

Misa diaria, y rosario también, si es posible
El artículo del Post, que aporta muchos detalles sobre la forma que tienen los Fatzinger de gestionar su economía doméstica, menciona que Rob y Sam son "católicos practicantes", pero no ahonda en esa cuestión.

Sí lo hace Epic Pew, lo que nos permite conocer, por ejemplo, sus hábitos religiosos: "Sin duda la misa diaria es lo más importante, el rosario por la tarde cuando es posible, y vivir el año litúrgico. Es difícil responder esto a nivel familiar, porque la mayor parte de nuestros hijos ya son mayores y son responsables de su propia formación en la fe. Nuestros hijos van a retiros en el instituto tanto como sea posible. Quo Vadis, Mount2000, Steubenville y Camp Maria son algunos de los retiros que nos ayudan a elevar nuestra espiritualidad. Aquellos de nuestros hijos que van al instituto acuden a clases de Biblia y van a grupos de jóvenes, y nuestros chicos son monaguillos".

"A mí", apunta Sam, "me gusta hacer una Hora Santa a la semana, pero fue difícil encontrar tiempo para ello dada mi familia y mi personalidad. Soy una persona madrugadora, así finalmente encontré que la mejor hora para mí era el sábado a las cinco de la mañana".

Consideran "una bendición" que su parroquia ofrezca numerosas actividades, e implicarse en ellas es "una parte esencial" de su vida.

Juntarse para comer, una prioridad familiar.

Como también lo son "las comidas familiares" y algo que consideran fundamental en la educación de sus hijos, "acostarse temprano": "No es tan fácil ahora como era al principio, cuando la mayoría de nuestros hijos eran pequeños". También son "prioridades esenciales" ayudarse unos a otros y celebrar los días festivos y los cumpleaños... y las bodas: en noviembre se casa en Arizona el hermano mayor.

Luz en un mundo oscuro
Los Fatzinger, como sucede con otras familias numerosas, son a veces mirados como seres de otro planeta. Sam confiesa que no permite que nadie se meta con ellos por ese motivo, y ambos dan un consejo: "Nunca te disculpes por tener muchos hijos; vive y muéstrate con confianza en tu familia y en las decisiones que tomáis. Ten una buena presencia pública y asegúrate de que tus hijos se portan bien".

Y para que la propia familia sea un instrumento de la Nueva Evangelización, una serie de interesantes sugerencias: "Sé amable e implícate de forma que convenga a la situación de tu familia en la vida. Ayuda a otras familias, échales una mano con los hijos o las comidas, apoyándoles en la oración y con actividades que les faciliten las cosas, no que les estresen. Mantén una sonrisa en tu boca, saluda a los demás y se amable. Sal de tu camino para ayudar a los demás. Ama al pecador y aborrece el pecado. Encuentra formas de que la gente vuelva a Dios, y sé un ejemplo en un mundo oscuro".

La Santa Misa contada en Historietas 7





7. La Campana Ambulante
(La Misa - Obligación)

En una ciudad grande vivía un muchacho llamado Carlos Enrique al que le encantaba ir a Misa los domingos. Un día, un chico que no valía la pena le dijo: "La Misa es aburrida. Hoy en día nadie va a Misa". Al muchacho le impresionó tanto este comportamiento fatuo que el domingo siguiente no entró a la iglesia sino que se fue al estadio. Había competencias de natación. Su madre se dio cuenta que el vástago ya no iba a Misa. No dijo nada. Solo acotó de pasada: "Quien no va a Misa, a este lo recoge la campana grande de la Iglesia. Baja de la torre, persigue al renegado, lo recoge bajo su manto y lo lleva a la iglesia".

También el domingo siguiente y subsiguiente, Carlos Enrique dio un rodeo en lugar de ir a Misa y fue al estadio. El cuarto domingo era igual. Las campanas tocaban. El jovencito salió de casa en dirección a la iglesia, dio un rodeo y fue al estadio. De repente escuchó detrás de él unos pasos apurados, unas sacudidas y un raspar como si le persiguiera un camión pesado con mucha carga. Pensó enseguida: "Es laa campana grande de la torre del templo". Se puso pálido como un muerto. Quiso escapar pero la campana lo alcanzó, lo cubrió con su manto. Quiera o no tenía que ir con ella. Así lo llevó la campana de regreso a la iglesia.

"El muchacho al que han traído a la emergencia aún no despierta; sigue inconsciente", dijo la enfermera por teléfono al médico residente. Los padres llegaron al hospital preocupadísimos. La enfermera los llevó a la cama del accidentado. Su brazo izquierdo estaba enyesado, su cabeza cubierta de vendas. Cuando sus padres se acercaron a la cama abrió los ojos. Miraba y miraba. Luego preguntó: "¿Dónde estoy?" Cuando, alejándose de la iglesia cruzaba la pista para llegar al estadio, realmente le habían alcanzado y perseguido unas sacudidas. El remolque de un camión había hecho un movimiento brusco y había golpeado al muchacho. Este fue lanzado contra un árbol donde quedó en el suelo, sangrando e inconsciente. El camión siguió su camino. Un momento más tarde llegó ayuda. Una ambulancia lo llevó a la emergencia del hospital. Allí lo lavaron, lo limpiaron, lo vendaron y le pusieron cantidad de inyecciones. Al despertar de su inconsciencia había soñado. En el sueño se cumplió el aviso de su mamá. El ruido del camión se convirtió en el sueño en la carrera de la campana. El sueño hizo del choque y de la caída una campana que lo tapó con su manto para hacerlo regresar al templo.

Por eso, después de preguntar dónde se encontraba, lo primero que dijo Carlos Enrique era": De ahora en adelante iré a Misa todos los domingos". Más tarde dijo: "No es por lo de la campana. Es que he leído en los días que tenía que pasar en el hospital un relato que dijo lo siguiente: "Cuando arreció la persecución de los cristianos en África del Norte, los soldados tomaron preso en la pequeña ciudad de Abilene a un grupo de cristianos. Se les condenó a muerte sólo porque iban a Misa los domingos. Se les llama a ellos los mártires del domingo. Dieron su vida en favor de la Misa dominical, ¿y nosotros no queremos dar ni siquiera una hora para ir la Misa dominical?"


La Misa es nuestro deber. Cada domingo las campanas nos llaman a ella. En cada fiesta grande nos llega su voz: "¡Venid todos! Cristo está presente. A Él queremos cantar". Quien no viene descuida su deber. Quien no viene se excluye de la comunidad del amor y de la gratitud. Actúa como quien que no quiere saber nada de sus hermanos y su de su hermano mayor. Los hermanos - estos son los demás cristianos. El hermanos mayor - este es Cristo, el Hijo de Dios. Él murió por nosotros. Por Él tenemos vida - ¿y nos ausentaremos cuando renueva su sacrificio y se le ofrece la acción de gracias dominical?






Lo que hace un bebé en el seno materno: Increíble ecografía en 4D

Lleno de vida en sus gestos frágiles y encantadores, es una declaración silenciosa de humanidad

Lo que hace un bebé en el seno materno: Increíble ecografía en 4D

El vídeo de una ecografía en 4D se está viralizando en las redes sociales por mostrar escenas impresionantes de un bebé que, abrigado en el vientre de su madre, sonríe, se restriega sus ojitos, se estira, bosteza, mueve la boquita e incluso “dice adiós.”
(Si no consigues ver el video, haz click aquí)
Precisamente un video así transformó la vida de una mujer de 33 años, del Estado norteamericano de Massachusetts: ella descubrió que estaba embarazada después de terminar una relación de 6 años con su novio. La mujer, que mantiene oculta su identidad, contó en un foro de apoyo a la vida por nacer que se desesperó de tal manera con este embarazo no deseado que sólo conseguía pensar en una alternativa: el aborto. Por ello pidió cita en una clínica para eliminar el “problema”.

Sus padres lo intentaron todo para convencerla de que desistiera de la idea, insistiendo en que había una vida humana desarrollándose en su útero: ¡un hijo! Pero ella se mantenía inflexible. Los padres jugaron entonces una última “carta”: pidieron también ellos una consulta para su hija y la llevaron a hacer… una ecografía.

¡Ahí fue como el milagro de la vida brilló con más fuerza que la cultura del descarte!

La mujer, hasta entonces irreductible en la decisión de eliminar al niño, pudo ver, con toda riqueza de detalles, las imágenes encantadoras de un bebito que hacía prácticamente lo mismo que el bebé cuya ecografía compartimos. Y la ternura de ese pequeño ser lleno de vida le hizo llorar como antes nunca en su vida:
“Cuando vi aquellas imágenes, comprendí que no podría decidir por aquella vida. Espero que pueda inspirar a otras mujeres a pensarlo dos veces antes de hacer un aborto. Lo que vi en aquella ecografía fue impactante. Él parecía decirme algo. ¡Y yo conseguí escucharle!
No es necesario decir que, según cuenta ella misma, desistió inmediatamente del aborto.

No faltaron comentarios críticos a ese relato, descalificándolo por no presentar ninguna prueba de su autenticidad. Dado el anonimato de la mujer, es difícil comprobarlo.


¡Pero el video de la ecografía que compartimos es muy real! ¡Lleno de vida en sus gestos frágiles y silenciosamente elocuentes, es una declaración silenciosa de humanidad!