sábado, 10 de diciembre de 2016

La Santa Misa contada en Historietas 31









31. Nada, ni un centavo.

(Quien no da - Colecta)





Papá estaba de viaje, muy lejos, en una construcción. Mamá estaba realizando el gran lavado de ropa, había planchado hasta muy entrada la noche y luego, agotada, se había acostado y se había dormido profundamente. Alrededor de la una y media el mayor de los hijos, Guillermo que tenía catorce años, despertó repentinamente. Primero pensó: "Huele a pinos". Pero luego tuvo un acceso de tos por el humo que llenaba su cuarto. Enseguida se puso alerta. Había un incendio. Saltó de la cama y corrió donde la mamá: "La casa se está quemando". E hizo lo que no se debe hacer: abrió la ventana de par en par. La mamá, muerta de cansancio había olvidado de desenchufar la plancha eléctrica. La mesa comenzó a arder y luego el incendio se extendió por todas los ambientes de la casa. Al entrar oxigeno por la ventana abierta las llamas se levantaron y convirtieron la casa en un infierno.


La mamá despertó a la abuela. Guillermo sacó del sueño a su hermana que le seguía en edad. La mamá juntaba un poco de ropa y cosas de valor. Todos salieron corriendo de la casa. De repente la mamá exclamó: "El chiquito". Quiso volver a la casa pero el mayor ya había cruzado el umbral de la casa. Muy pronto salió de nuevo cargando a su hermanito de dos años. Cuando pasaba delante de la ventana le cayó encima una viga en llamas y le golpeó el hombro. No le dio importancia sino entregó su hermanito a la mamá y luego corrió para avisar a los bomberos. Más tarde el jefe de los bomberos dijo: "En medio de la desgracia le felicito por su hijo tan valiente y decidido. Si no hubiera actuado con este arrojo el chiquito ya no viviría. Dependía de minutos".

Han pasado muchos años. El "chiquito" se había convertido en un comerciante rico y exitoso. Vivía en una chalet elegante y tenía una mujer moderna. No tenían hijos pero si tenían dos autos, una piscina en el jardín y una casa en la playa y las cosas más finas. Un día sonó el timbre. Venía de visita el hermano mayor que le llevaba doce años, Guillermo. Su postura era un poco torcida. En la noche del incendio la viga en llamas le había roto la clavícula y había producido una infección tras otra. De ahí la postura torcida. Tenía un buen trabajo, estaba casado con una mujer simpática y tenía cuatro hijos. Pero en medio de su felicidad vivía una situación estrecha. Luego de haber saludado a su hermano le presentó tartamudeando su pedido.

Había ahorrado por mucho tiempo y quería comprar una casita modesta. Pero le faltaba una suma considerable. Por fin había dicho todo: "¿Puedes ayudarme con 20 000 dólares? El próximo año te los devolveré". Con todo se le veía en la cara del hermano menor que no quería saber nada del asunto. La cuñada tomó la palabra. Los había escuchado a los dos: "No podemos ni queremos darte nada. El departamento que has alquilado es suficiente para ustedes. No deberías tener tantos hijos. Por eso tienes tantos problemas para financiar la compra". El hermano hablaba de la misma manera: "Tenemos que pagar una casa en la playa que hemos comprado para los días de verano. No nos sobra ni un centavo".

El hermano mayor se levantó y dijo: "¡Muchas gracias! Perdonen que les haya estorbado. Sólo quería recordarles la noche del incendio de hace treinta años". Luego salió silenciosamente. Le caían las lagrimas. Pensaba: "Para salvarlo he arriesgado mi vida. Y no le sobra ni un centavo".

Muy similar es a veces la situación en la Santa Misa. Cristo ha dado su vida el Viernes Santo. Delante de nosotros vemos en la Misa su cruz, sus heridas, su cabeza inclinada en la muerte. Nos mira y nos pregunta: "¿Qué tienes para mí?" Jesucristo está sentado en el trono de la gloria del Padre y es Señor del universo. Nosotros, por medio de nuestros dones, deberíamos mostrarle que estamos agradecidos. Cierto, no importa tanto el don sino el corazón. El pan y el vino en el ofertorio quieren decir: "¡Acéptanos! ¡Acéptame! Te pertenezco. ¡Quiero vivir para Ti como tú has vivido y muerto por mí!"

¿Qué es lo que pensaría Cristo, nuestro hermano mayor, si no tendríamos nada para Él? También la limosna para los pobres, las misiones, la diáspora, para el templo pueden ser signo que tenemos un corazón agradecido para Jesucristo. Pero lo importante no es el dinero sino el corazón y la intención: "No se haga mi voluntad sino la tuya". Nada es suficiente cuando se trata de Dios.




Conoce una de las oraciones preferidas del papa Francisco


Santo Tomás Moro

 Santo Tomás Moro


Concédeme, Señor, una buena digestión
y, también, algo que digerir.

Dame, Señor, un alma santa
que sepa aprovechar lo que es bueno y puro
para no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden.

Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos,
y no permitas que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama yo.

Dame, Señor, el sentido del humor;
concédeme la gracia de comprender las bromas
para que conozca en la vida un poco de alegría,
y pueda comunicársela a los demás.

Por santo Tomas Moro, mártir 
(1478 – 1535)

Video producido por Catholic Link






viernes, 9 de diciembre de 2016

5 puntos fuertes que ganas cuando eres madre

La maternidad vuelve a las mujeres fuertes de forma sorprendente 


5 puntos fuertes que ganas cuando eres madre

CARYN RIVADENEIRA, aleteia  
Los hijos hacen salir todas las emociones, miedos y debilidades. Una vez que nos volvemos padres y madres, los niños son rápidos en mostrarnos las áreas donde nuestras voluntades se desintegran y donde nuestros corazones se derriten. Y descubrimos cuán desesperadamente necesitamos dormir para funcionar correctamente. No hay duda sobre eso: criar niños es ponerse cara a cara con las fallas y debilidades, y seguir avanzando de cualquier manera.

Gracias a Dios que no es el fin de la historia.

Porque para cada área en que ser madre revela una debilidad, también revela muchos puntos fuertes, aspectos que podríamos nunca haber notado sobre nosotras mismas – aquellos que nunca siquiera imaginábamos que podríamos tener – llegan con nuestros hijos.

La maternidad no sólo revela los puntos fuertes ya existentes (como nuestra increíble paciencia), sino también nos ayuda a desarrollar nuevas áreas de fuerza. A pesar de que algunos días nuestros cuerpos y mentes sienten que no pueden más, en última instancia, la maternidad – con las alegrías y desafíos de criar hijos – nos vuelve más fuerte, ensancha nuestros corazones, mentes y almas de la mejor manera.
Entonces, si estás teniendo un gran día en que te sientes fuerte y poderosa o estás teniendo un día difícil en que todas tus debilidades parecen expuestas, recuerda: tú eres fuerte.

Tú eres una competidora feroz
No estamos hablando de un tipo de competición material, por bienes y riquezas. Hay una especie de buena competición que surge de la maternidad. Es la que ayuda a fortalecer nuestro carácter y quienes somos como mujeres. Curiosamente, un estudio reciente mostró que las mujeres son, en general, menos competitivas que los hombres, pero si nuestros hijos están en juego, las mujeres se vuelven tan competitivas como los hombres.

Mientras le mujer teme pedir un aumento en el trabajo antes de los niños, una madre va más allá, especialmente si ese aumento fuera crucial para ayudar a apoyar a su familia. El mismo principio también se aplica fuera de la oficina. El estudio descubrió que las mujeres que compiten por un premio en dinero para sí mismas son menos competitivas que las mujeres que compiten por un premio para sus hijos.

Es algo semejante al famoso fenómeno de la “mamá osa”. Somos dulces y agradables, hasta que alguien se interponga entre nosotras y nuestros hijos, o nos impida ofrecerles las cosas que necesitan.

No tienes miedo de llorar
Aunque pedir ayuda te puede hacer sentir débil, la verdad es: conocer nuestros límites y saber cuándo se necesita ayuda es una señal clara de fuerza.
Cuando la actriz Lucy Liu volvió al trabajo después de tener a su hijo, Rockwell, dijo: “tuve que pedir mucha ayuda, y no me avergoncé por ello”. Y Liu descubrió que le encantaba tener una “comunidad” para ayudar a cuidar a su hijo. Al intentar hacer todo nos sobrecargamos y nos debilitamos.

Tú tienes músculos de madre
Mientras que en el nacimiento los bebés muestran una destreza física más allá de lo imaginable, las madres ganan beneficios con la fuerza física que ejercen diariamente.
Imagina estas escenas (tan comunes a todas nosotras): la mamá cargando a un bebé y empujando el carrito con otro niño. La mamá persiguiendo a sus pequeños y ellos alejándose a una velocidad increíble. La mamá luchando con el niño para vestirlo.
Todas esas cosas construyen la fuerza física real.
Y no termina en los años de bebé. La maternidad sigue su programa de preparación física, cuando estamos dando volteretas o jugando a la pelota en el césped.

Tú eres más valiente que nunca
Cuando hablamos de incapacidades, queremos decir muchas veces miedos. Y son los padres quienes tienen los más legítimos miedos: que nuestros hijos se enfermen o lastimen o se pierdan. Pero una gran parte de ser madre enfrenta esos temores. Calmamente, mirando sus ojos, encontramos esas reservas profundas de valor.
La mayoría de las veces, es ese poco del día a día, que las madres conquistan. Cuando el niño se raspa la rodilla o se encuentra una araña en la bañera, tú necesitas superar tus miedos a las arañas y a la sangre y hacer pequeñas “operaciones”. Y en este proceso de excavar hondo y enfrentar nuestros miedos, crecemos y nos superamos.

Tu fe es más firme
Aunque ser madre genere dudas, especialmente cuando se lidia con un niño difícil o enfermo, la verdad es que nada fortalece tanto la creencia como la maternidad. Además del hecho de que nuestros hijos nos hacen rezar más (por su seguridad, principalmente), cuando experimentamos el amor profundo e inquebrantable que sentimos por ellos, eso nos ayuda a creer en el amor aún más profundamente, y eterno, que Dios, nuestro Padre, siente por nosotras y nuestros hijos.

Una vez que entendemos ese amor, nos ayuda a comprender por qué a veces Dios dice no a nuestras oraciones (porque no es bueno para ti) y por qué Él nos pide perdonar a los demás (tienes que estás arrepentida) y amar al prójimo. Porque esos actos son muchas veces lo mejor que podemos hacer.



Seis consejos sobre cómo «no» luchar contra la tentación... si no queremos volver a caer en ella

Un joven sacerdote sigue la estela de un viejo maestro: San Francisco de Sales

Seis consejos sobre cómo «no» luchar contra la tentación... si no queremos volver a caer en ella



ReL
Tras la "crítica" decisión de seguir a Cristo, en seguida se descubre que la vida cristiana se parece mucho al deporte: para perfeccionar el juego 
hay que entrenar mucho más de lo que parecía.


Es la comparación a la que recurre un joven sacerdote para ofrecer unos buenos consejos para la vida espiritual. Clayton Thompson es vicario en la parroquia de San Bonifacio en Lafayette (Indiana, Estados Unidos) y fue ordenado en 2013.


Clayton Thompson


En un artículo en Those Catholic Men explica que luchar contra el pecado y la tentación que conduce a él es complicado en ocasiones, pero que "son las cosas pequeñas las que, con la gracia de Dios, nos llevan a la victoria".

Siguiendo las pautas de un "gigante espiritual" como San Francisco de Sales (1567-1622) y su Introducción a la vida devota el padre Thompson desmonta seis estrategias equivocadas y propone las contrapuestas. Traducimos, con algunas adaptaciones, sus propuestas (las citas de San Francisco de Sales son todas de la Parte IV: Los avisos necesarios contra las tentaciones más ordinarias; el número indica el capítulo del que están tomadas).

1. No ames la tentación.
Parece obvio, ¿no? Pero, asumámoslo, incluso después de romper con ciertos pecados, la tentación hacia ellos aún puede hacernos sentir bien. Cuando un tipo ha apartado de su vida la rabia y la ira, regodearse en el pensamiento de lo que le diría a la gente que le ha hecho mal puede darle una gran sensación de victoria. Un hombre que nunca traicionaría a su mujer puede sentirse muy a gusto dándole vueltas a la idea de hacer una visita a esa chica de la oficina que le mira con buenos ojos.

¿Qué aconsejaba San Francisco de Sales?
"La complacencia sirve, ordinariamente, de paso para llegar al consentimiento” (3).

2. No te pongas en tentación.
Esto es un asunto tanto de previsión como de honestidad. Primero, requiere previsión: si sé que cada vez que converso con esas personas a la hora de comer terminamos hablando de asquerosidades y cotilleando de los demás, es culpa mía si caigo en murmuraciones y deshonestidades. Al mismo tiempo, requiere honestidad: a menudo, cuando nos ponemos en situaciones porque nos decimos s nosotros mismos que estamos “por encima” de ciertos pecados. Esto puede ser verdad, pero es menos frecuente de lo que nos gusta pensar. Si me he dado cuenta de que me gustan ciertas tentaciones, tengo que ser honesto en evitar las situaciones que me conducen a ellas. Es lo que se llama “evitar la ocasión de pecado”.

¿Qué aconsejaba San Francisco de Sales?
“Ocurre, a veces, que la sola tentación es pecado, porque somos causa de ella” (6).

3. No te angusties.
La tentación no es pecado (punto 1) siempre que no seamos causa de la tentación poniéndonos en la situación que la genera (punto 2). Si quiero algo que no es mío y siento el impulso de llevármelo cuando nadie me ve, mientras sea un sentimiento se queda solo en una tentación molesta. Las cosas empiezan a ir mal cuando nos ponemos histéricos por sentirnos tentados. Cuando perdemos la paz, empezamos a creernos la gran mentira del Tentador de que nunca superaremos el sentimiento de una lucha cuesta arriba… hasta que nos rindamos. Y cuando esa mentira se instala en nuestra mente, el siguiente paso es la caída.

¿Qué aconsejaba San Francisco de Sales?
“La inquietud es el mayor mal que puede sobrevenir a un alma, fuera del pecado” (11).

4. No escuches a la tentación.
San Francisco de Sales distinguía entre tentaciones mayores y menores: por ejemplo, la tentación de matar a alguien y la de enfadarse con él; la de robar algo y la de codiciarlo; la de cometer perjurio y la de decir una mentira; la de cometer adulterio y la de no guardar la vista. Mientras que contra las grandes tentaciones tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas, con las tentaciones pequeñas dice San Francisco de Sales que nuestra principal tarea es simplemente dejarlas pasar: deshacernos de ellas tranquilamente y no dejar que nos roben la paz. Es el viejo truco del elefante rosa: cuando más intentamos no pensar en elefantes rosas, más ocupan nuestra conciencia. Cuando surjan las tentaciones y las reconozcas como tales, recházalas y sigue tu camino, no dedicándoles ni solo pensamiento más. Si no, se hacen abrumadoras.

¿Qué aconsejaba San Francisco de Sales?
“Desprecia, pues, estos pequeños ataques… No hagas otra cosa que alejarlos sencillamente, sin combatirlos ni responderlos de otra manera que con actos de amor a Dios” (9).


Elefantes rosas... la pesadilla de Dumbo.

5. No conviertas la tentación en una cuestión de voluntad.
Cuando un hombre está intentando superar un cierto pecado en su vida, con frecuencia se descorazona por su debilidad al luchar contra las tentaciones hacia ese pecado. Muchas veces, el problema es de perspectiva. Si mi aproximación a la vida moral es decir “le voy a demostrar a Dios lo bueno que soy no pecando”, en vez de “amo a Dios y por tanto odio el pecado y quiero dominarlo porque perjudica mi relación con Él”, no hay que sorprenderse si Dios me permite caer: pensaría que soy mi propio salvador. La confianza en uno mismo es una de las principales causas de la caída. Cuando vienen las tentaciones, la claves está en confiar más intensamente en la gracia de Dios, humillarse ante Él y amarle más.

¿Qué aconsejaba San Francisco de Sales?
“Espera tu liberación más de la bondad y providencia de Dios que de tu industria y diligencia; si buscas tu liberación por amor propio, te inquietarás y acalorarás en pos de los medios, como si este bien dependiese más de ti que de Dios” (11).

6. No te calles. 
Quizá una de las verdades más importantes que recordar al hablar del pecado y de la tentación es que no estamos solos en esta lucha. Dios está ahí, pero también el Maligno. El Maligno no es un cuento de brujas: es real e influye en tu vida. Aunque una buena parte de las tentaciones provienen del desorden en nuestras almas, Satán y los espíritus malignos son también intensamente activos. Uno de los mayores peligros es intentar luchar por tu cuenta contra una inteligencia-angélica-entregada-al-mal. Comenta con otras personas tus luchas: ten otras personas a quienes rendir cuentas, un confesor habitual que conozca tu alma y comprenda las tretas de Satanás. Esa apertura y honestidad es esencial para vencer los pecados que nos conducen a la desgracia.

¿Qué aconsejaba San Francisco de Sales?
“El gran remedio contra todas las tentaciones, grandes y pequeñas, es desahogar el corazón y comunicar a nuestro director todas las sugestiones, sentimientos y afectos que nos agitan. Fíjate en que la primera condición que el Maligno pone al alma que quiere seducir es el silencio” (7).

* * *

"Son las pequeñas cosas las que cuentan en la vida", concluye el padre Thompson: "Así que haz caso a San Francisco de Sales y lucha contra las tentaciones en la forma correcta"


María Inmaculada

 El santo padre Francisco visitó ayer por la tarde en Roma, Piazza di Spagna, donde está la famosa columna con la imagen de María Inmaculada, para el tradicional acto de veneración. Ese año además de la cesta de flores, ha sido puesto un cesto con panes, para recordar el recién concluido Jubileo de la Misericordia y a quienes tienen dificultad para el sustentamiento cotidiano.

Estatua de María en la Plaza de España -Roma (ZENIT cc)
Estatua de María en la Plaza de España -Roma


Oración del Santo Padre

Oh María, Madre nuestra Inmaculada,
en el día de tu fiesta vengo a ti,
y no vengo solo: traigo conmigo
a todos aquellos que tu Hijo me ha confiado,
en esta ciudad de Roma y en el mundo entero,
para que tú los bendigas y los salves de los peligros.
Te traigo Madre, a los niños,
especialmente a aquellos solos, abandonados,
y que por este motivo son engañados y explotados.
Te traigo Madre, a las familias,
que llevan adelante la vida y la sociedad
con su empeño cotidiano y escondido;
de manera particular a las familias que hacen más esfuerzo
debido a tantos problemas internos y externos.
Te traigo Madre, a todos los trabajadores, hombres y mujeres,
y te confío especialmente a quien por necesidad,
se esfuerza para realizar un trabajo indigno
y a quien perdió el trabajo y no logra encontrarlo.
Tenemos necesidad de tu mirada inmaculada,
para encontrar la capacidad de mirar a las personas
o las cosas con respeto y reconocimiento,
sin intereses egoístas o hipocresías.
Necesitamos de tu corazón inmaculado,
para amar de manera gratuita,
sin segundas intenciones sino buscando el bien del otro,
con simplicidad y sinceridad,
renunciando a máscaras y maquillajes.
Necesitamos tus manos inmaculadas,
para acariciar con ternura, para tocar la carne de Jesús
en los hermanos pobres, enfermos despreciados,
para levantar a quien ha caído y dar apoyo a quien vacila.
Tenemos necesidad de tus pies inmaculados,
para ir hacia quien no sabe dar el primer paso,
para caminar por los senderos de quien está perdido,
para ir a encontrar a las personas solas.
Te agradecemos, oh madre, porque mostrándote
a nosotros libre de toda mancha de pecado,
tú nos recuerdas que antes de todo está la gracia de Dios,
está el amor de Jesucristo que ha dado la vida por nosotros,
está la fuerza dl Espíritu Santo que renueva todo.
Haz que no cedamos al desánimo,
sino que confiando en tu constante ayuda
nos empeñamos a fondo para renovarnos nosotros
a esta ciudad y al mundo entero.
Reza por nosotros, Santa Madre de Dios.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Cuando la Virgen lo quiere se hace. Un aniversario MSC más.

La Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón parecía destinada al fracaso y hoy por hoy está sirviendo en más de 50 naciones


La Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón celebra un aniversario más de su fundación.

En el año 1854 dos sacerdotes franceses hicieron una novena que terminaría el 8 de diciembre. En aquella fecha el Papa iba a definir el dogma de la Inmaculada Concepción. Ellos pidieron, por intercesión de la Virgen un signo de Dios para saber si su anhelo de fundar una congregación con el nombre de Misioneros del Sagrado Corazón contaba con la bendición de Dios. El mismo día 8 de diciembre se presentó un caballero con una fuerte suma de dinero para ayudar a instalar una casa de misioneros. ¿Acaso se necesitaba otro signo más? El P. Julio Chevalier fundó la Congregación y la puso bajo la protección de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

Unos años más tarde, el parlamento francés dictó una ley que sólo podrían continuar existiendo las congregaciones que alcanzaran el permiso del gobierno. Ya que los pocos Misioneros del Sagrado Corazón sabían que nunca lograrían esta aprobación tuvieron que salir de Francia. Lo que tenía la apariencia de un fracaso se convirtió en una 'internacionalización'. Adonde fueron los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús expulsados, allí fundaron comunidades MSC y hoy estamos presentes en más de 50 países de los cinco continentes. (Vea el mapa)






Por la misión, la Congregación asumió la pérdida en cierto sentido, y el honor en otro, de 68 valiosos hermanos llamados a formar parte del Colegio Apostólico como Obispos.

A través del sentido de misión que el Espíritu Santo ha suscitado en nosotros por medio del Fundador, han surgido nuevas Iglesias locales. En el Pacífico: Tarawa-Nauru y Carolina-Marshalls. En Papua Nueva Guinea: Alotau-Sideia, Bereina, Kavieng, Port Moresby, Rabaul, Kerema, Mendi, Daru. En Indonesia: Merauke, Ambon, Purwokerto, Manado. En Filipinas: Surigao, Tandag, Butuan City y San José en Nueva Ecija. En Australia: Darwin. En África: Kaolak (Senegal), Tzaneen (Sud Africa), Mbandaka y Bokungu-Ikela (Congo). En Latinoamérica: Pinheiro (Brasil), Caravelí (Perú) y El Quiché (Guatemala). En China se abrió el Vicariato de Shihtsien en 1937 y se tuvo que dejar por la expulsión comunista en 1952. 

Si dividimos los 162 años que estamos cumpliendo por este número de diócesis, descubrimos que el Espíritu Santo nos fue conduciendo para que en cada cinco años y medio (5,5) de nuestra historia surgiera una nueva Iglesia Local en su Pueblo. ¿No es éste un motivo más para cantar agradecidos al Señor y agradecer a Nuestra Señora del Sagrado Corazón? 

Una anécdota: Nuestro Fundador visitó a santo Cura de Ars y le contó de la fundación. San Juan Vianney le dijo: "En su congregación la Virgen lo hará todo".

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La persona que ayuda prepara la Navidad


Resultado de imagen de flashmob Bremen ERF

En los últimos 4 días más de un millón de personas han mirado este video. Se trata de un flashmob del cantautor cristiano Chris Lass.  En un supermarket de Bremen una niña solicitaba ayuda. Muchos la ignoraban. Cuando una persona se puso a ayudar, la niña la tomaba de la mano y la llevaba a un costado donde fue sorprendida por una  mujer que les cantaba 'Feliz Navidad' y  para llevarla adonde el cantante y un gran coro cantando 'Feliz Navidad'. Le esperaba un asiento en medio y unas sorpresas. Muchos  encendían velas y lanzaban globos de jabón. 

La iniciativa es presentada por  los Medios de Comunicación ERF, Desea recordar el significado real de la Navidad.